14 ene. 2009

El reloj se torna extraño


Levántate.

Abrió los ojos y vio 12:54 PM en el reloj. Molesto se dijo que era tiempo de levantarse, se dijo también “en un momento”, como cada día de engaño.

Levántate que no es de seres como tú que se sirve el mundo.
No se hace un destino de vacío y olvido.
Que la quietud sólo es digna cuando de la acción resulta.

Soñando creyó escuchar esas palabras y le molestó que su realismo le hiciera despertar. 4:38 PM. "¿Cuatro treinta y ocho?", Pablo fingió sobresalto como suele hacerlo. "¿Cómo me pude haber quedado dormido?". 5:26 PM. Sentado en un sillón polvoso con un café servido en su sucia taza en medio del silencio y viendo alrededor como si no conociera el lugar, Pablo no pensaba nada, enfrenta de nuevo a la mitad restante de un día sin nombre. 6:10 PM. Se puso de pie y vio que por debajo de la puerta alguien había metido una especie de cuadernillo y se acercó, sin agacharse torció un poco la cabeza para leer su portada.

Y tú. Eres el abuso del universo. Eres el lugar donde se para el tiempo. Tropiezo de la Historia. Los años irían adelante otros mil de no ser por ti, hombre.

“Porquerías de la iglesia otra vez, al rato lo levanto”. Aquel párrafo no tuvo en él ningún impacto y entonces pensó en prender el radio para escuchar ruido. Pero no. Caminó pesadamente hacia su recámara, se sentó en su cama “un momento”, “para pensar qué voy a hacer hoy”. Tomó el control remoto y encendió el televisor. Voces e imágenes cuya profundidad es irrelevante pues Pablo igual se quedará ahí un rato sin importar lo que vea u oiga, como siempre. 7:10 PM.

Y no justifiques tu quietud con raciocinio y letras, no te atrevas a insultar con tus razones de polvo a quien sí vive su fortuna. Levántate. Participa ahora en la escena que te toca y contesta por fin el díálogo cuando te llegue el turno. Cumple. Paga por ese corazón que hasta hoy no ha servido para nada.

“Pero que guión más pendejo”, musitó al creer escuchar ese decreto en la televisión captando por fin un poco de su atención tras haber cambiado canal tras canal incesantemente. “¿Quién escribe eso?, nadie habla así en la realidad” y eso le recuerda su libro, lo voltea a ver en el buró y tiene el impulso de quitarle el polvo de encima, pero no, “al rato que lo lea”, el rato que tenía año y medio sin llegar. De ser un poco honesto Pablo se habría dado cuenta que ese casi imperceptible sentir en su interior se conoce como culpa, pero tampoco, mejor fingir que leo muy seguido e incluso repitió en su mente el inicio del texto que es de donde nunca ha pasado.

Sal, encara la conmoción, deja, cobarde, que el amor te toque, deja, cobarde, que la decepción te torne. Padece el pesar del agotamiento y descubre el abrir los ojos habiéndole dado un día de labor a esta tierra que hoy te exige que formes parte.

“Buen libro” se convence tratando de simular que lo conoce. Pablo se pone de pie y antes de salir del cuarto considera el apagar la televisión, pero no. Ve el reloj, 7:49 PM y le incómoda la imagen, entonces mejor voltearse y no regresar a él en mucho rato para evitar la constante crítica de la circunstancia, mejor aún, voltear a ver la ventana en penumbras y encontrar fácilmente el recurrente “no es tan tarde, todavía hay luz afuera”. Y Pablo tiene hambre.

Porque si aún el despojo se transforma y se procura de un lugar en este mundo. Tú no busques el perdón. Tú, hombre, que te acabas el alimento de los vivos y enrareces su aire, que menguas el ánimo de los que crean y estorbas. Esa es la condena: estorbas.

La voz del pensamiento molesta a Pablo, “Que estupideces pienso, ha de ser el cansancio". Cansancio de qué. "¡Ah, es por esto!”, justifica viendo las muchas botellas de cerveza vacías que ocupan demasiado espacio en la cocina. “es por esto que se me ocurrió esa tontería, esta basura estorba, luego las tiro, cuando me sienta mejor” para él sentirse mejor es no estar deprimido como lo está hoy, como ayer, como siempre desde hace años en los que culpa a todos de su pesadumbre, de lo "injusta" que ha sido la vida con él. Y regresa entonces el único sentimiento continuo y profundo del que todavía es capaz; la autocompasión. Sale de la cocina y en el pasillo se recarga en la pared, recuerda aquella última tarde con Lorena. Pablo se acerca al cajón de una cómoda y lo contempla dudando. Saca de él una nota vieja que fue el último recuerdo que ella dejó antes de irse.

Haces de lo mal hecho una virtud pues al menos hecho está.

Pero al otro extremo del pasillo la visión de la planta seca en la estancia saca a Pablo de sus pensamientos, “esa planta ya se murió, pero si la acabo de regar”. Hace 3 semanas. Vuelve entonces a ver el panfleto religioso de hace horas que por el movimiento del aire ya está a mitad de la sala. Por fin lo levanta y lo abre.

Ha de llegar el día en que el ángel impiadoso se haga cargo, el terrible amanecer en que el demonio ejecutor voltée a verte y entonces serás para la fosa de serpientes, mal planeado castigo pues incluso ellas se empeñan para que tú, que quedas en gran deuda, te hagas a un lado y pagues con dolor lo que por apatía debes. Que es mucho. El universo sabio transformará tu grito en el bienestar de aquellos a los que robaste un lugar en tu derrumbe.

Sin reparar en una sola letra de ese párrafo Pablo arruga los papeles en su mano y los deja sobre un mueble, “luego los tiro”. Es ya de noche y se convence entonces de que es muy tarde para hacer algo. En el cuarto de nuevo sentado en su cama frente al televisor desubre en el piso un periódico con un anuncio subrayado “se me olvidó hablar”, el aviso de un empleo, “mañana” obviando el hecho de que esa edición es de hace 5 días. El reloj 2:45 AM, “que raro, no tengo sueño”. 4:36 AM, “por qué tendré insomnio”.

El arcano se abre y revela. El equilibrio se ha roto y los justos sufren, el Paraíso quedó bajo los pies del caos y la salvación parece imperceptible, es ahora más que siempre que el esfuerzo y movimiento deberán salvar las almas... Y La Pereza, hombre, negligente personaje del drama universal, es insultar a Dios a la cara.

Pablo despierta con miedo y sobesaltado, sudando sin entender por qué un sueño tan absurdo le produce tanta angustia, el reloj otra vez lo censura con su presencia y se voltea para no verlo, se tapa hasta la cabeza con la cobija tibia y cierra los ojos esperando calmarse y conciliar el sueño otra vez. Un hombre nunca se da cuenta que está por ser juzgado. El sordo voluntario jamás descifra las señales.

La advertencia ha sido promulgada y tu sentencia escrita.
Yergue tu cuerpo si eres capaz de atender a esta última voz.
O no preguntes mañana.

Pero Pablo no escucha. La cara del reloj se torna en un extraño objeto con símbolos inentendibles para este ordinario mortal. Pablo abre los ojos con terror al sentir una opresión en el pecho que le paraliza los pulmones, su corazón lucha por persistir sin lograrlo, está petrificado, perdido dentro de sí.

Terminó la labor de Belphegor, que inicie tu Juicio Final, hombre.

Amen.

15 comentarios:

Said dijo...

Culpa, indiferencia... ¿qué más da?

Excelente escrito, fuerza con este nuevo proyecto.

Saludos.

Générique dijo...

¡Bien! Muy buen texto; y ahora que lo pienso, este debe ser uno de los pecados capitales sobre el que más puede costar escribir; porque no es lo mismo escribir nada que escribir acerca de nada y la pereza conduce a nada.

Exelente ejemplo el tuyo de como se escribe acerca de un humbre que nada hace.

marichuy dijo...

Mau

Para mi, el reloj se ha convertido en mi principal verdugo.

Saludos, estupendo tu texto

MauVenom dijo...

Said

Gracias por tu atención y comentarios, así mismo por tus deseos.

Un abazote para ti tamibén.


Générique

Quizá tuve una pequeña ventaja que fue el hecho de que es el pecado con el que menos me identifico y por eso me es más fácil juzgarlo. La parte difícil sin embargo, fue describir una persona de la que no traigo nada adentro y como tú dices, hacer un cuento de alguien cuya vida es hacer nada.

Gracias por tu comentario y el ánimo. Yo a ti te debo algunos pues siempre te sigo pero no he participado mucho. Lo cambiaré.

Un abrazo


Marichuy

El reloj es para mí un verdugo que seguido me hace la vida miserable pero al cual soy adicto. Una de mis relaciones enfermizas sin duda es con el reloj, que me fascina y al mismo tiempo asusta y angustia... pero no por no hacer nada si no porque nunca me da tiempo de todo lo que tengo que hacer jajaja.

Un beso. Gracias por léerme.

Rich. dijo...

Debo confesar que al final, pese a que es un pecado con el que me identifico ampliamente, me dio miedo no escribir algo bueno y te lo deje a ti.
Tu tuviste la culpa por llegar tarde. :P
Aún así no creo que yo hubiera hecho algo mejor.
Saludos y bienvenido.

Jolie: dijo...

esto parece el postre... y como siempre yo llegando tarde, culpa al maldito tiempo.. igual que el perezoso lo culpa al final...

Nadie podia hacerlo mejor, solo tu y me voy que el reloj es un tirano conmigo...

MauVenom dijo...

Rich

Pues gracias por dejármelo porque fue un ejercicio interesante. Amo los estudios religiosos y escribir sobre esto me motiva. Sin embargo fue difícil porque La Pereza es algo que abomino de tal forma que siempre le di la vuelta y ahora tuve que enfrentarla para entenderla un poco. Otra prueba sería escribir del lado del perezoso y no del Juez Divino. Aún así, si lo consideras quizá sea interesante que en un futuro podamos cambiar turnos y escribir de un pecado distinto cada uno, le podemos dar 7 vueltas. Será tu turno de ser el perezoso que abuse de la paciencia de Dios. Ja.

Gracias de nuevo.


Niña JO

No merezco sus halagos pero igual los disfruto y agradezco. Es usted encantadora.

(Y muy talentosa).

Besos.

Pinche Vieja dijo...

Yo por eso no uso reloj :)

Eso me sonó a "Un día en la vida de un chico cuentaletras"

Un placer conocerlo. Bienvenido.

mafalda dijo...

...

Cuando leía tu texto, imaginé lo siguiente:
Dos hombres que se sueñan recíprocamente. El que duerme sueña siempre la realidad del que está despierto.

Ahora me imagino que: la inmovilidad, el pesimismo, el miedo a vivir; forman parte del infierno, ese que Dante nos muestra.

Continuando con los dos hombres que se sueñan; me imagino que el "despierto" está en alguna modalidad del infierno, esta muriendo en vida; la muerte es la realidad más cruel, ¿no crees? El que sueña su realidad, sueña de hecho su muerte, porque la realidad del otro en ese momento es su muerte.

Así me imaginé a tu personaje.

Palabras, frases que jalan conciencias; dictadas o dichas por divinidades, auchhh...como que me pican los ojos jejeje.

Tu texto e idea me gusto mucho.

Un besillo.
Tengo una pregunta fuera de este cuento. La dejo en tu choza.

Mafalda

MauVenom dijo...

Señorita Pinche Vieja.

Le digo que mi relación con ellos es enferma, yo tengo 13 relojes y se me olvida usarlos. Los amo... pero...

Ese es el problema de mi vida jajajaja... que amo... pero...

En fin. Un placer conocerla igualmente y agradezco su bienvenida.

Beso.

MauVenom dijo...

Pues creo que ambos, el que sueña y el despierto vivirían el mismo infierno, una vida inútil e inmóvil compartida por un punto de encuentro que les sería más tortura que otra cosa. O bueno, eso si están concientes de su falta.

En algún lado que no se dónde fue leí que la Pereza es "la incapacidad para llevar a cabo la vida", algo así. Me pareció fascinante. En un portal católico encontré; "Por la pereza se reducen los frutos que le damos a Dios y nos vamos empobreciendo". Me gustó mucho también.

Yo no soy religioso pero me parece muy claro por qué los Pecados Capitales lo son. Éste (Pereza) es una muerte voluntaria en vida, es el robo de las dádivas del mundo. Un abuso. Y así como dices, la muerte es más cruel, y un paralelo nuestro la sufre al mismo tiempo.

(Dios que choro).

:) Beso.

-La otra respuesta está en mi blog.

NTQVCA dijo...

Bienvenido!!
Estoy segura que a ese Pablo, hasta aceptart el castigo le producira pereza.

MauVenom dijo...

Gracias.

Ya estaba yo triste por su ausencia.

No creo, encontrará la forma de culpar a un externo una vez más. O si tiene mucha suerte por fin entenderá, claro que muerto, un poco tarde. A ver si para la próxima vuelta.

Besos.

jess dijo...

Y a partir de lo conocido, llegamos a lo desconocido. ¿no?

La hora realmente no me importa, los segundos son los que me excitan.... en una hora puedes hacer o deshacer, un segundo en cambio, tergiversa el rumbo de nuestras vidas para siempre.

Y.. ¿qué segundo es?

MauVenom dijo...

Yo amo la figura ésta que mencionas, creo que me da esperanzas siempre el hecho de que, como dices el segundo te cambie para siempre.

Aunque no siempre es para bien como en este caso pero es evidente que el personaje se lo buscó.

Ahora, para nosotros ¿qué segundo es?. Creo que el identificar los segundos que nos cambian son un priviliegio de podemos tener en la vida para sentirla plena y compleja.

Jess, que gusto que hayas vuelto.

Besos.