12 ene. 2009

Relativo 18

El lugar, una casa en un exclusivo fraccionamiento de la ciudad, la hora, 2:33 de la mañana, los actores, el señor Robles, la señora Robles y yo.

Aquí, semi-acostado, recargado en la pared mientras un haz de luz de la luna golpea mi rostro salpicado de sangre anunciado mi culpabilidad, con un par de cadáveres en la habitación, 18 casquillos percutidos, un poco de humo proveniente de un glorioso cigarro y de los disparos que había hecho, suficiente para nublar mi vista y terminar de entorpecer mis sentidos después de detonar un arma además de sobrellevar el shock de quitar la vida a un par de personas, no puedo hacer otra cosa que recordar como llegué aquí, aún no sé si valió la pena todo esto.

Entrar a la casa había sido muy fácil, además de ser la casa de mi hermano era la casa de mis sueños, todo estaba igual como siempre lo imaginaba, todos esos pasillos y paredes, verme en la cocina abriendo el refrigerador para tomar una cerveza, dirigirme al jardín a sentarme mientras observo a la hermosa esposa de mi hermano limpiar la alberca para después venir hasta mí y robarme el alma con uno de sus besos, decirle que siempre había estado enamorado de ella, decirle que ese momento no era otro que la ilusión que me dejaría satisfecho por siempre, pero no, solo se trataba de un sueño, volver a la oscuridad de la noche ligeramente iluminada por tenues luces fue un golpe fuerte al sentimiento de regocijo por el que acababa de pasar.

Llegué hasta su habitación y los encontré a ambos dormidos con una sonrisa en la cara que hizo que me hirviera la sangre, ver como incluso en un profundo sueño se mostraban felices y orgullosos de la vida que habían construido.

-¿Qué edad tienes?

Replicó mi hermano cuando le dije mis intenciones de casarme con su actual esposa después de que él la conoció.

-Dieciocho.

-Dieciocho es un número muy pequeño, pon los pies en la tierra chaparrín, es demasiada mujer para ti.

No tomé mucha importancia a la bravuconada por parte de mi hermano, no sino hasta que los vi llegar a casa una tarde y darles la noticia a mis padres de su compromiso de boda, me vi envuelto en una sensación de impotencia muy grande, misma que permaneció en secreto gracias a mi introvertida personalidad. Solo dios fue testigo de la implosión de ira que tuvo lugar en mi cabeza.

Por todo este tiempo he vivido deseando todos y cada uno de los bienes de mi hermano, su trabajo, su auto, incluso su esposa, aunado al hambre inconmensurable e insaciable de poder y dinero, se supone que esto cambiaría hoy.

Fui hasta el ventanal de su habitación, abrí un poco las persianas y ambos despertaron, pude escuchar sus pensamientos al ver la mirada de ambos, apenas pudieron reconocerme, se preguntaban porque estaban amarrados y amordazados, no eran tontos así que después de un instante tenían claro cuál era su situación y cuál sería el desenlace más probable de la misma.

-Sabes, siempre fui mejor que tú, en muchos sentidos, fui mejor estudiante, terminé siendo más alto que tú, aunque tu situación actual no es terrible mi futuro es mucho más prometedor que el tuyo, me esmeré por ser mucho mejor persona que tú, aún así no comprendo cómo es que envidio tu patética vida de mierda.

Dieciocho es un número muy pequeño, ¿recuerdas eso? Hoy te voy a demostrar que eres un pendejo una vez más, 18 es un numero más grande de lo que te imaginas.

Saqué dos magnum .357 de mis bolsillos, me subí a su cama y apunté a cada uno con una diferente.

-Cada cargador tiene 8 tiros, además a cada revolver le cabe un tiro en la recámara, confío en que la aritmética básica aún no pasa de moda por tu cabeza, chaparrín, 18 en total.

Después de eso besé la frente de mi hermano y rocé la mejilla de su esposa, ella puso su cabeza en el pecho de mi hermano y empezó a llorar, esto no cambio para nada el final. Vacié ambas cargas en sus cuerpos.

El alivio duró menos de un segundo después de hacer el primer disparo, los siguientes 6 segundos fueron los más largos y miserables de mí vida.

8 comentarios:

Jolie: dijo...

La envidia es una emulación adaptada a la capacidad mas ruin.

Générique dijo...

Buena narración, interesante y con muy buen ritmo. Lo que si, el protagonista, aunque tenía muy claro que es lo que quería no sabía mucho de armas ¿eh?

Los revólveres no tienen cargadores ni recámaras, tienen barriletes. Pero no me hagas caso, un mero tecnicismo que no le quita mérito el escrito.

Rich. dijo...

jajaja
Chale, ni siquiera mi incursión al yahoo answers me quito lo ignorante. fiu.. :$

NTQVCA dijo...

Bueno bueno jefecito,aunque me costo un poco de trabajo saber cúal era el pecado, sorry, todavía ando desconectada.

MauVenom dijo...

Los verdaderos pecados, los más graves, no los comentes en la calle, los cometes contra los tuyos, contra tu sangre propia, ese de hecho es el principio religioso del Pecado, el atentando contra la Creación y la fraternidad universal. Con este rollo te quiero decir que me gustó especialmente tu texto por el valor de exponer una de las faltas más graves (según la iglesia of course), en el centro familiar. Es... digamos... obsceno, jaja.

Bien por ti Rich.

MauVenom dijo...

...Ah y ese detalle del "chaparrín", es excelente, prende a cualquiera.

Pinche Vieja dijo...

Ese es el obsesivo asesino empotencia que me cae bien.

Rich. dijo...

Muchas gracias por los comentarios.