8 jun. 2009

Mal de ojo

La ruta de microbús del lugar donde vivo debe de tener como 3 microbuses solamente, lo deduzco porque se tardan una eternidad en pasar. Cierto día iba yo caminando a la parada y faltándome una cuadra para llegar que veo pasar el pinchi micro en chinga, eso solo determinaba un escenario, yo parado en una esquina durante media hora o más esperando el pinchi micro.

En esos casos ya ni llorar es bueno, porque se arruga uno y el hígado se hace piedra y nomás termina amargado. Así que me senté en la banqueta, me puse mis audífonos para escuchar mi ruido del demonio  y me puse a ver como pendejo los carros pasar, uno tras otro.

Hubo un momento de increíble casualidad en que la pista que escuchaba llego a su fin y quedé indefenso ante el ruido ambiente del lugar donde estaba,  no me había dado yo cuenta de que justo detrás de mí había un par de señoras hablando,  y ahí fue cuando escuché aquella frase que tanto me castra.

Mal de ojo.
El morbo y curiosidad me hicieron poner pause a mi reproductor.

A mí no me gusta creer en nada sobrenatural o paranormal sin embargo les tengo cierto respeto a esas chingaderas. Hablo de fantasmas, posesiones y demás. Lo que si me encabrona es escuchar cosas como maldiciones, encantamientos, maldeojos y demás menesteres por el estilo. Me caga.

 

-Dicen que encontraron una mona escondida en la sala de la casa.

-Hijole, eso ha de ser el motivo de las desgracias de la familia.

-Yo le dije que la quemara, hasta entonces el trabajo dejará de funcionar.

-Ay qué bueno, fíjate como nos ha dado en la madre la muñeca esa.

-Sí, también le dije que llevaran al párroco para que bendijera todos los cuartos de la casa, para que quede todo bien.

-Que bueno,  yo conozco un señor que hace limpias en una ranchería aquí cerca, también le voy a comentar, quienquita y pueda venir a hacer algo.

 

Después de todo eso, decidí, demasiado tarde según creo, volver a poner play a mi reproductor y escuchar de nuevo mi ruido infernal.

Mi vida no atraviesa por el mejor de sus momentos actualmente, yo sé que no es cuestión de suerte ni nada de eso, tampoco me imagino culpando a una muñeca objeto de algún trabajo de embrujamiento o algo así por lo culera que a veces parece la vida, no, cada quien  es culpable en mayor o menor medida de la mayoría de  los problemas que se le atraviesan,  todavía no quiero creer en que existen cosas así de extraordinarias, todavía no.

3 comentarios:

la MaLquEridA dijo...

¨cada quien es culpable en menor o mayor medida de los problemas que se le atraviesan¨
mmmm
estás seguro?
digo,hay cosas que no les encuentro sentido que me estén pasando y sin embargo creo que en ningún momento he hecho algo por buscarme eso que me pasa...

tendría que irme al principios de los tiempos de mi vida,para saber que fue lo que hice y saber por qué me lo busqué...

Rich dijo...

Por eso dije "cada quien es culpable en mayor o menor medida de la mayoría de los problemas que se le atraviesan", por aquello de los misterios, a los que nadie escapa.

Jolie dijo...

y si no se lo debemos a las muñecas objetos de embrujos.. o esas supercherias porque no las entendemos?

seria a el karma?
al destino

el azar que juega...

somos victimas de las circunstancias?
uy.. ya me dio miedo mi rich