29 jun. 2009

Pandemonium

Esta vez no pude terminar mi cuentirijillo, al final se extendió y salió de mis alcances por aquello del tiempo, prometo terminarlo para quien quiera leerlo en  mi blog.

That's it.

CXXII Foro internacional de investigaciones tecnológicas.

Dubai, año 2162.

El hotel Burj Dubai era el blanco de los reflectores, durante una semana concentraría a la crema y nata de la industria tecnológica mundial y a las mentes más brillantes del siglo XXII, pero sin duda alguna la conferencia magistral más mediática por su importancia sería la del doctor Mills.

El doctor Mills era un catedrático y director del instituto de investigaciones cuánticas, especializado en teorías de mecánica cuántica y sub cuántica, desde hace algunos años captaba la atención del gremio científico por sus recientes artículos sobre teletransportación, los especialistas consideraban que era cuestión de meses para que Mills mostrará al mundo el primer experimento exitoso en el que una persona sería teletransportada a otro punto en el espacio, sus conferencias siempre contaban con un lleno total.

El día de su conferencia Mills se despertó algo nervioso,  en su vida debió haber ofrecido cientos de conferencias, pero sentía que esta en especial marcaría por completo el rumbo de su vida.

Había hecho un descubrimiento asombroso.

Se bañó, comió una manzana en cuadros y se tomó un café, pero algo andaba mal, los nervios aún lo recorrían desde la punta del dedo pequeño del pie hasta el último cabello de su cabeza.

Después de un rato decidió que iría a caminar, sacó un dispositivo de su valija con el que cambió considerablemente su aspecto físico y así evitaría las molestas entrevistas para revistas amarillistas.

Bajó al lobby del hotel y atravesó sin problema alguno el salón de recepción donde había un ejército de reporteros, fotógrafos y globalifóbicos.

El sol era muy intenso que aún con la gran cúpula semipolarizada sobre la ciudad dejaba ver sus rayos como pocas veces se había visto.

Mills caminó unos minutos por el corredor turístico del 7mo piso del Sheikh Zayed Road, se sentía asombrado de ver aquel complejo grupo de edificios considerados los más altos del mundo y no advirtió el convoy de vehículos que se detuvieron frente a él, eran dos furgonetas negras y un mercedes del mismo tono, de las furgonetas se bajaron 10 hombres en total vestidos de negro y con un dispositivo en el ojo derecho, del mercedes bajo una atractiva mujer vestida de ejecutiva de cabello castaño ligeramente agarrado y lentes de armazón negro.

-Dr Henry Mills Dupont- Leyó de un dispositivo digital que sacó de una de las bolsas de su saco.

-Perdón, no sé de qué me habla, mi nombre es Abdul Jassar Asyahayan. –confiando en el efecto del dispositivo que le había cambiado el aspecto minutos atrás.

La mujer dirigió la mirada a uno de los 10 hombres que estaban detrás de ella y asintió como una seña para que corroborara esa información.

-Es el, Henry Mills Dupont, confirmado.

-Deberá acompañarnos Dr mills, hay alguien que quiere verle.

Mills incrédulo comenzó a protestar y a utilizar groserías mientras seguía negando su verdadera identidad.

-Tiene dos opciones, cooperar y viajar consciente o no cooperar y viajar inconsciente.

Eso le dejó claro que se trataba de algo serio y que de nada serviría seguir negando su identidad.

-Lo lamento, no puedo acompañarlos ahora, tengo la que será probablemente sea la conferencia más importante de mi vida en un par de horas, sencillamente no puedo dejar de asistir a ella.

-El asunto que mi superior quiere tratar con usted tiene una mayor relevancia, doctor, le suplico coopere o me veré en la necesidad de dar luz verde a estos hombres para que lo sometan.

-No puede hacer eso, sería simplemente una locura, en 10 minutos sus vehículos estarían rodeados, tengo un transmisor que se activaría en caso de…

Antes de que pudiera continuar uno de los 10 hombres sigilosamente se puso detrás de Mills y lo golpeó dejándolo inconsciente.

Cuando despertó Mills estaba en una mesa junto con otras dos personas que lo miraban fijamente.

-¿Pero qué es esto? ¿Dónde estoy? Debo volver al Burj Dubai ahora mismo, mi conferencia empieza en-Y vio con sorpresa que su reloj no estaba donde comúnmente estaría- mi reloj ¿Dónde está mi reloj?-Preguntó a ambas personas sin que estás pudieran articular palabra alguna.

Entonces irrumpió la habitación la misma mujer que lo había secuestrado un rato atrás.

-Tranquilo, doctor Mills, aquí esta su reloj, funciona a la perfección, solo desactivamos su transmisor.

-Eso no servirá de nada, tengo aún otro transmisor, debió haber emitido alguna señal de alerta desde hace tiempo, este lugar ya debe estar rodeado por la milicia de mi  país y demás organismos que resguardan mi seguridad.

-¿Se refiere a este transmisor doctor Mills?-mientras arrojaba un pequeño chip al aire como si se tratara una moneda.

-¿Cómo demonios sabían dónde estaba? –mientras se tocaba  la parte trasera de su antebrazo izquierdo- Solo dios y yo sabíamos donde estaba.

-El vecterum, elemento con el cual está hecho este transmisor es  indetectable para cualquier tecnología conocida por el hombre, al menos eso es lo que les hemos hecho creer hasta ahora, no se rompa la cabeza con eso por ahora doctor, no está aquí para eso.

-¿Pero porque estamos aquí?- pregunto uno de los dos hombres que se encontraban en la misma mesa.

-Tranquilo doctor Nashry, en unos minutos sus dudas quedarán resueltas.

En ese momento se abrió nuevamente la puerta y un hombre de traje negro y cabello rubio se puso en el portal.

-Por aquí por favor.

Y entraron otras 3 personas quienes era fácil inferir que también habían sido requeridos a la misteriosa reunión.

-Lo sabrán, lo sabrán.

-El hombre rubio y la mujer que había capturado a Mills se miraron fijamente un momento.

-¿Ya están todos?-Preguntó la mujer

-Sí, todos.

-Bien, vamos a dar informe a Albert.

Y salieron de la habitación dejando un denso ambiente de incertidumbre.

-¿Alguno de ustedes sabe de que se trata todo esto?-cuestionó Mills.

Dejando solo signos de interrogación en las caras de las demás personas.

 

-Sugiero que al menos nos presentemos- dijo una mujer delgada de cabello canoso que vestía una bata blanca y la insignia de lo que parecía ser un hospital en el lado derecho de la misma.-Me llamo Esther González, y soy directora del laboratorio de genética de la universidad John Hopkins.

 

-Soy Nashry Cappesh Narahbayan- dijo el hombre que estaba a su lado que representaba al típico estereotipo de un hombre de la India.- Director de proyectos de innovación del instituto tecnológico de Nueva Deli.

 

-Supongo que es mi turno-Dijo el hombre al lado de Nashry- Ivan Mastelinov, jefe del departamento de biología y ecología de la universidad de Moscú.

 

-Vanesa Capette, directora del Instituto tecnológico de California y consejera de la NASA.

 

-Augusto Varda,  periodista para New York Times.

 

-Henry Mills, director del instituto de investigaciones cuánticas, Paris, Francia.

 

-Bueno, parece que alguien necesita algún tipo de asesoría para un proyecto ambicioso- Dijo Augusto.

La puerta se abrió de nuevo  y  dejó ver a la misma mujer que capturó a Mills.

Pueden llamarme Virgil, si lo desean, mi jefe quiere verlos, síganme por favor.

Todos se pusieron de pie y siguieron a Virgil, pasaron por un extenso pasillo decorado a la antigua con pinturas renacentistas y con candelabros dorados.

-El dueño de esta casa debe ser un excéntrico, es difícil encontrar obras como estás en los mercados-dijo Esther.

Llegaron a un salón en que habían 7 sillones individuales formando un semicírculo y al centro un sillón más-Tomen asiento, mi jefe está en aquella silla del fondo y vendrá en un instante- dijo virgil apuntando a una silla que estaba frente a unas pantallas que no se alcanzaban a ver con claridad desde aquella distancia.

Después de un minuto el personaje se paró ante la mirada atónita de todos.

-No puede ser- dijo Mills

-Debe ser una broma, de pésimo gusto, por cierto.-Vanessa

-No, no es ninguna broma-  dijo Albert mientras se acercaba- pero comprendo perfectamente sus reacciones, mis amigos.

-Increíble-Nashry

-Les suplico guarden su asombro, hay cosas muchísimo más importantes de las que debemos preocuparnos.- Dijo Albert Einstein.

-Cómo deberíamos reaccionar ante aparición de alguien que en teoría tiene más de 200 años muerto-Dijo Mills

-La teoría es relativa casi en su totalidad, no olviden eso,- Dijo Albert- pero iré al grano. Seguramente se preguntarán que hacen aquí, al menos ya se presentaron y me ahorraron esa parte. Tengo en esta sala a algunos de los principales referentes de áreas que son de vital importancia en el tema central de esta reunión. Señores, el sol se extinguirá en 4 horas, lo peor del caso es que nos hemos dado cuenta de lo escencial que es para que prevalezca la raza humana.

-Eso es utópico-Dijo Vanessa- cualquier persona con una mediana educación sabe que el sol tardaría 5000 millones de años antes de perecer e incluso antes de eso periódicamente aumentaría su tamaño 100 veces, absorbiendo y carbonizando todo aquello que se encuentre a su paso, sencillamente eso es absurdo.

-Bueno, el hecho de que yo esté aquí también cae en lo absurdo, así como los acontecimientos que han estado ocurriendo en los últimos días, ¿no Esther?

Las miradas de todos se volcaron sobre Esther y exigían algún tipo de explicación. Ester bajo la cabeza con cierto grado de preocupación.

-Hace algunos días que hemos estado recibiendo informes de hospitales en todo el mundo, los nacimientos han disminuido casi en su totalidad, hace dos días que se dio el último nacimiento y lo aún más preocupante es lo que empezó ayer, una mujer  con 6 meses de embarazo evidente y tangible, se despertó y se encontró con la sorpresa de que su barriga, la gestación, el feto no estaban, su embarazo pues, todo había desaparecido, sin dejar rastro alguno. Nada de eso ha sido divulgado, los pocos especialistas estamos conmocionados y al borde del pánico, es algo inexplicable.- Dijo Esther cuando empezó a sollozar ante los presentes.

-Tranquila Esther, tranquila, estamos aquí precisamente para buscar una solución.- Dijo Albert.

-Esto es absurdo- Dijo Augusto- a diferencia de ustedes yo no soy un científico en ningún aspecto, pero esto me parece increíble y digno de una historia de ciencia ficción.

Albert replicó- Eres un Pullitzer,  periodista de abolengo y experto en corrientes sociales, cómo te podrás dar cuenta estamos en la antesala del pandemónium de la raza humana, es de vital importancia conocer la opinión de un experto en cuestiones sociales, ninguno de los aquí presentes somos buenos en este campo precisamente, es por eso que estás aquí y lo increíble de la realidad es precisamente el problema.

-Yo también he visto cosas raras los últimos días- Dijo Iván

-Lo sé, pero es pertinente que lo menciones para poner a todos al tanto.

-Ayer un grupo de pescadores encontraron una cría de mamut caminando por el desierto de la Siberia, fue capturado y llevado al instituto donde trabajo, es algo increíble, como saben hace millones de años que se extinguieron, no hay precedentes en este descubrimiento pero fue solo el primerio de otros raros sucesos, en Brasil se encontraron unos huevos que superan fácilmente el tamaño de un ser humano y una aldea cercana al lugar del descubrimiento está totalmente destruida y desierta, los huevos empiezan a tener actividad pero todavía no tenemos idea de que haya adentro.

-¿Está diciendo que de alguna manera ejemplares prehistóricos están naciendo de la nada?- Dijo Nashry

- Aun no puedo confirmarlo,  pero desde hace unos minutos no he escuchado algo creíble a ciencia cierta.

Todos empezaron a cuchichear entre sí como en una escuela cuando la maestra se sale por alguna razón.

Hasta que Albert con un aplauso puso orden con una voz un poco mas seria.

Continuará.