23 ene. 2009

Dias de lluvia.

Aún podía escuchar la lluvia afuera, pero aún así me volví a asomar a la ventana para confirmarlo. Al ver que diluviaba me sentí triste y me sentí enojado, apenas me dí la vuelta, con ganas de golpear algo, un rayo iluminó parte de la habitación y vi de nuevo esa pintura que me daba tanto miedo ¡parecía de un bosque encantado! Y el trueno que siguió unos segundos después me hizo pegar un tremendo salto.

Era un bosque tenebroso, pero ahora me parecía que atrás de mí estaba más obscuro y era más peligroso, así que me adentré en él con cautela. Avanzaba en silencio y tan deprisa como podía cuando me pareció escuchar algo. De inmediato alisté mi arco. –“¿Quién vive?” Pregunté. –“Somos los hombres del bosque.” Contestó una voz. ¡Eran mis hombres! ¡Qué alivio!

Mientras nos dirigíamos al claro del bosque dónde acamparíamos escuchamos un carro con caballos que cruzaba veloz por el camino a la orilla del bosque. El conductor parecía tener prisa y esto hacía el viaje bastante incómodo, pero esto no me importó mucho, mientras antes llegáramos al pueblo, más pronto terminaría mi tarea y más pronto regresaría a la ciudad ¡la campiña me incomoda!

Me habían mandado traer de la ciudad para investigar unos misteriosos asesinatos que los hombres del pueblo decían, eran obra del diablo, quien actuaba a través de un jinete decapitado. ¡Tonterías y supersticiones! ¡Eso es lo que era! Cosas de la gente ignorante del campo.

Por un instante me sobrecogí al creer haber visto a un jinete sobre su caballo, entre los árboles, pero de inmediato reconocí que debería ser mi mente jugándome una mala pasada. Y aún así me sentí aliviado al ver que el pueblo estaba ya a la vista y al fondo, al pié de la colina, un pequeño castillo con una gran torre y una ventana en lo alto.

Un rayo reveló la figura de un hombre en la ventana de la torre. Y un nuevo rayo hizo que saltaran chispas de cables y aparatos en mi laboratorio, en lo alto de la torre. –“¡Energía, necesitamos más energía!” Grité, mientras que mi asistente movía una palanca en un dínamo y me contestaba –“Sí, amo ¡Sí!”

Miré de nuevo por la ventana. A la izquierda avanzaba de prisa una hilera de hombres con antorchas, la gente del pueblo que quería detener mi experimento, a la derecha la tormenta crecía sobre el mar y a lo lejos se distinguía un gran barco alejándose. Sentado en el fondo del barril sólo se escuchaba el ruido del mar y el constante balanceo del barco me arrullaba.

Me debí haber quedado dormido un instante cuando me despertó el ruido de unos pasos, pasos de varios hombres que se acercaban. Me quedé inmóvil en el barril y pronto distinguí la voz de John Silver el Largo (“El Largo” *jiji*) que hablaba palabras de motín. Por la redonda abertura arriba de mí se distinguía la luna llena, –“¡Pronto!” Dije para mi en voz baja, mientras me aseguraba de estar bien sujeto a mi asiento y revisaba una última vez los instrumentos.

Con una gran explosión nuestra nave salió disparada hacia el espacio ¡como una enorme bala! Nos movíamos muy rápido y la luna se acercaba de prisa cuando una pequeña voz proveniente de afuera gritó mi nombre. ¿¡Qué!? ¿¡Una voz afuera!? No hice caso, pensé que serían los efectos del espacio, volví a revisar los instrumentos y de nuevo esa voz, que esta vez reconocí, gritó mi nombre.

Rápidamente me puse de pié y miré por la ventana ¡había dejado de llover y mis amigos ya se habían reunido afuera! Saludé con el brazo y dos o tres de mis amigos, que miraban hacia mi ventana, regresaron el saludo agitando sus brazos también. Aventé el libro a un lado, tomé el balón y corrí a la puerta.

Apenas estuve afuera de una patada envié al balón lejos, corrí y dí un gran salto para caer en un charco con los dos pies, mientras dentro de la casa mi mamá me gritó –“¡No regreses tarde!”

14 comentarios:

Générique dijo...

¡Ah, qué dias aquellos!

MauVenom dijo...

¿Viste una caricatura de la Warner Brothers en la que un niño está en su cuarto aburrido y empieza a imaginar y pasa de ser detective a indio a no se qué tantas cosas de un pensamiento en otro?. Es muy vieja. Divertida.

Y como Calvin y sus dinosaurios.

Me recordaste eso.

Un abrazo.

Générique dijo...

Mau: Si, ahora que lo mencionas creo que sí la vi.

Y quería hacer un dibujo, un gif animado, para ilustrar la historia, pero la verdad es que no soy tan buen dibujante como me gustaría y hacer el dibujo me hubiera llevado mucho más tiempo de lo que me puedo permitir, y la historia era par hoy, no para la próxima semana.

Un abrazo.

Jolie: dijo...

la imaginación es infinita, sobre todo en la niñez, uno puede ser asi cualquier cosa y no estamos superitados a ver que somos la proxima semana ... je es de inmediato casi como patear un balón.

NTQVCA dijo...

Me hiciste recordar los viajes en naves espaciales que hacia yo, uf!
Con que aventando los libros por un balón, ¡que niño!

Générique dijo...

Jolie: La imaginación de los niños ¡es maravillosa! Y, afortunadamente, aún dependo, en buen grado, de mi imaginación para hacer mi trabajo.

Y como extra tengo la buena fortuna de poder escribir un poco; que aún la crónica más apegada a la realidad depende mucho de la imaginación.


NTQVCA: ¡Mira nada más! Jamás hubiera imaginado que esa niña de pelos lacios y piernitas que colgaban de una bata gigante, esa criaturita digna de causarle ternura a cualquiera que describiste antes, fuera astronauta o comandante de su propia nave interestelar. ¿A dónde solías viajar?

Y sí, sexy, si llegue a aventar los libros por un balón ¿Viste cuántas historias había leido ya? ¡Merecía un poco de aire fresco y un rato con los amigos! Lo hice entonces y ¡lo volvería a hacer ahora! ;)

Yle dijo...

aaah que lindo! la lluvia le trae muchas aventuras a quienes saben disfrutarla...yo por cierto que no soy ni nunca lo fui, solo me enfurruñaba cuando llovia... lo bueno que aca no es muy comun, cuando llueve es casi siempre cuando hay huracan y eso viene con otras cosas...

Générique dijo...

Ely: Si, la lluvia me trajo muchas aventuras y mucha lectura, y aún así, por aquellos días, no disfrutaba mucho de la lluvia, me hacía enojar, aunque a los dos minutos ya hubiera encontrado que hacer y ya se me hubiera pasado el coraje.

La lluvia la empece a disfrutar cuando empecé a fijarme en las mujeres; desde entónces me ha parecido romántica y una oportunidad más que un obstáculo =)

..Tânâthos .. dijo...

a recordar nunca olvidar.

Générique dijo...

Tânâthos: Tantas cosas que vale la pena recordar y, aún así, con harta frecuencia, nos obsesionamos con lo que debimos olvidar ¡hace mucho!

En fin ¡por las buenas memorias!

ADN dijo...

esta muy lingo el logo del blog
Ojala pudiera conservarse la imaginacion que se tiene de niños, despues como que nos vamos estructrurando

Générique dijo...

ADN: ¿Lingo? No entiendo. Pero dá igual, yo sólo escribo aquí, el diseño es de alguien más.

Algo se conservamos de aquella imaginación, aunque no todos. No es exactamente como cuando eramos niños, pero los que escribimos (o le dedicamos algo a cualquier otro arte) solemos dar rienda suelta a nuestra imaginación.

ADN dijo...

lingo igual a lindo

jess dijo...

La casa paterna es un patio enorme rodeado de habitaciones.
Cuando llovía, pasaba horas pegada a la ventana tratando de explicarme tal fenómeno natural.... si tenía suerte, granizaba ;)

Sonrío al recordar el sabio adagio que reza: "todos llevamos un niño dentro", cómo no, si es la base y fundamento de los hombres/mujeres que somos actualmente.

Un abrazo!