21 abr. 2009

Tú me vuelves loca

“Me vuelves loca” recordó esa frase, cuando la decía entre risas y con los ojos llenos de amor, mientras Rico la cargaba y le daba vueltas en el aire.

Esos recuerdos se interrumpieron por el sonido de los escalones de madera, las pisadas retumbaban en su cabeza mientras él subía corriendo y volvía a bajar una y otra vez. Siguió mirando al techo borroso por su miopía, hacia dos días que Rico había lanzado sus lentes por la ventana y no la había dejado salir a buscarlos. Los mismos días que llevaba sin comer, ya no tenía más fuerzas para preguntarse y simplemente había decidido seguir “descansando” en su cama. Pero los recuerdos se le agolpaban en la cabeza y ya no luchaba contra ellos solo los dejaba fluir.


Hacía un par de años que había llegado a vivir a esa casa, con planes e ilusiones que le alegraban el corazón. Pero poco a poco empezó a descubrir detalles que prefirió dejar pasar cuando sentía que le helaban el corazón.

La señora que le ayudaba con la limpieza la esperaba un día después del trabajo, “Me duele por usted señora, porque es muy buena, pero no se quiere dar cuenta de lo que pasa, su marido me da miedo, hoy me mando llamar a su recamara y estaba ahí desnudo como si nada cuando me empezó a dar ordenes, yo me salí corriendo y me persiguió hasta las escaleras para que le limpiara los zapatos que llevaba en las manos, como si no pasara nada”

-Váyase, ya la escuche, solo váyase.

Pagó lo que le correspondía y la llevo hasta la puerta. Cerro y subió las escaleras para buscarlo, estaba recostado, cuando la vio su rostro se ilumino y le extendió los brazos para abrazarla, ella no pudo decirle nada, solo lo abrazo mientras recordaba unos días antes, cuando regresaba a la casa caminando y vio un grupo de mujeres alarmadas en la banqueta de enfrente se acerco despacio y dirigió la mirada hacia donde ellas veían, estaba Rico desnudo en la ventana, como si solo distraído estuviera observando los árboles.

No hizo ni dijo nada, solo lo abrazaba tratando de entender que era lo que le pasaba a ese hombre que ella había admirado, le daba miedo, que todo lo que había imaginado que sería su vida no era tal, que ese que dormía a su lado era capaz de hacer cosas que ella repudiaba, pero prefería callar porque no quería enfrentar una realidad que empezaba a odiar.

Se propuso seguir y hacer que la vida de él fuera tan buena que pudiera alejarlo de cualquier conducta extraña. Le preparo una comida con verduras y carne y lo llamó temprano a la mesa, se esmero en la presentación del plato, saco una botella de vino. El entro y con una enorme sonrisa vio el escenario, le dio un beso en la frente y se sentó. Cuando ella se dirigía a la cocina por el pan le alcanzo el plato en una pierna y después se desparramo por todo el suelo, paralizada sintió como el la tomaba por el cabello y la jalaba hacia atrás

-Vas a recoger esta mierda que me serviste ¡como se te ocurre que yo pueda comerme esta porquería maldita mediocre! ¡Eres una mediocre mantenida!- Le grito de frente, boca a boca.

La soltó y saco su celular- Mamá, voy para allá, necesito comida de verdad.

Por la noche ella había recogido todo y lloraba mientras trataba de entender que era lo que había hecho mal. Cuando Rico entro a la recamara ella lo volteo a ver con miedo y se levanto de la cama, pero él la abrazo fuerte para que no pudiera soltarse y le dijo cuanto la había extrañado. Como si nada hubiera pasado le platico como había pasado la tarde en casa de sus papás y los problemas que tenían. Ella cerro los ojos y escuchándolo, poco a poco se quedo dormida.


Incidentes así pasaron una y otra vez en los dos años siguientes, a veces ella se le enfrentaba preguntándole porque hacia esas cosas, y él le decía “ Estas loca, yo no hice nada de eso, pinche vieja loca”. Y de verdad logro que terminara pensando que ella era la que lo había hecho, subía a la recamara y se dormía para no pensar.

Hubo una fiesta, aunque Rico le había dicho que nadie la quería, ella deseaba que las cosas ya se compusieran y pudieran ser felices, se empeño en ser la mejor esa noche, se arreglo y durante la fiesta platico con todos, fue amable, atenta y bailo con sus cuñados y primos. Su marido tomo más copas de las de costumbre y no la dejaba de ver. Lo que le causo alegría porque pensó que finalmente se iba a acordar de lo que la quería y las cosas iban a ser como antes.

La fiesta termino y subieron al carro en la madrugada, iban callados, y ella prefería no hablar por temor a echar a perder la noche. De pronto él detuvo el carro y le abrió la puerta,

-¡Bájate!

-¿Por qué?, no hice nada

-Bájate maldita mediocre

Y la empujo, no pudo evitar caerse y vio como él se alejaba mientras la dejaba a media avenida a las 3 de la madrugada, vio como el carro veloz regresaba en un retorno y lo espero. Detuvo el carro a un lado de ella y se bajo, la aventó contra un muro y le empezó a reclamar que ella tenia la culpa de todo lo que le pasaba, por primera vez trato de detenerlo, pero la estatura y el peso no le ayudaron mientras la seguía lanzando una y otra vez contra la pared. La aventó al suelo y ahí le quito el abrigo “Este es mío, yo lo compre”, volvió a subir al carro y la dejo ahí.

Una hora tardo en llegar a su casa, cuando entro, Rico estaba sentado en la sala esperandola, le pregunto porque había tardado tanto.

-Me voy, ya no quiero estar aquí.

-¿Que estas diciendo mediocre?

-Ya me voy

Subió las escaleras y él se lanzo tras ella, la empujo a la recamara y la acostó boca arriba mientras ponía sus rodillas encima de sus hombros “No te vas a ir a ningún lado”

La tuvo así hasta que ella se tranquilizo, Rico salio de la recamara y cerro la puerta con llave.

Pasaron dos días en los que él entraba a llevarle comida y le pedía que lo perdonara, pero en un descuido ella corrió hacia la puerta y bajo las escaleras corriendo, de un salto él la alcanzo y la hizo caer, la tomo de una pierna y empezó a arrastrarla por toda la casa mientras le gritaba que era una puta. Tenía la esperanza de que alguien los escuchara y tocara a la puerta, pero nadie toco y si escucharon no hicieron nada.

La arrastro por toda la casa y cansado de gritar y repetirle las mismas cosas la dejo a un lado y se sentó en un sillón. Se quedo viendo el techo, adolorida, pensando que caso tenía escapar si no quería salir y decirles a todos que su familia era una farsa.

Se levanto y subió las escaleras hacia la recamara. Mientras Rico la observaba cansado y jadeante.

Se recostó en la cama y se cubrió con las cobijas, escucho como su marido iba subiendo las escaleras y los pies descalzos pisaban la alfombra dirigiéndose hacia ella. Se tapo la cara con la colcha con tal de no verlo y sintió como se sentó en el sillón junto a la cama.

Escucho un ruido extraño, como una lija frotándose contra algo, la curiosidad la hizo asomarse y vio como Rico con un enorme cuchillo la veía con la mirada llena de odio mientras lo hacia pasar sobre su pierna, como si estuviera afilándolo, provocándose pequeñas cortadas que hacían brotar poco a poco la sangre.

Indiferente, volvió a cubrirse lentamente y espero, sin importarle gran cosa, que pasará lo que tuviera que pasar, mientras por su mente volvió a sonar aquella frase:

“Me vuelves loca”

8 comentarios:

Rich dijo...

Gatumäh!
Me dió lástima está mujer.
Esperaba leer algo sobre un prostíbulo.
Nomás prendes tú.

Germán Diego dijo...

co-dependencia, ha de estar canijo vivir así, el fragmento esta muy bien escrito de verdad, siempre espere el momento de como la tomara entres sus brazos y la hacia suya por toda una semana como redención por todo lo gandalla que habia sido con ella, valla la historia te deja acada momento esperado ese evento, bien contada amiga!! pero bueno mejor me lo imagino!! jejeje.

Abrazo fuerte.

MauVenom dijo...

I

Vaya, que bien!

hace mucho que no te leía algo así. Tan estructurado y más largo de lo que lo sueles hacer.

es uno de esos escritos que me hacen desear que fuera incluso más complejo, sucede aquí, como le digo a Générique a veces, que tienes una historia potencial aún mejor de lo que presentaste, deberías considerarlo y hacerla más grande en el futuro

pero no entiendas mal, incluso como lo presentas me gusta bastante, es angustiante, triste pero muy interesante. Terminas adoptando el sentimiento del personaje femenino buscando causas o esperando a que el otro cambie en algún momento

especialmente duro es lo de su negación al principio

En fin. Bien I, que bueno que vuelves a escribir así.

Un beso.

Jolie dijo...

Rayos¡ esto si es para volverse loca ezquizofrénica yo no puedo opinar tanto a tan maravilloso posts mi Heroina.. hijole si es trágica pero mas en su literatura jajaja

David dijo...

Blog de arte??? Me gusta.. y por ello te invito a que conozcas el mío. Si no te fias, preguntale a Jolie, que es seguidora mía, y viceversa. Saludos, y nos leemos si gustas!!

Ivanius dijo...

Me gustó, aunque este tipo de historias hacen pensar en qué lado hay una locura más dañina... hasta que todo termine en nota roja.

Buen martes de escalofrío.

Pinche Vieja dijo...

A- la- verga.

He dicho.

Générique dijo...

Buena historia ¡muy buena! Y me ha gustado particularmente la línea con la que abres.

Tristemente una historia cercana a la realidad de tantantas mujeres que son víctimas de maltratos, de irracionalidades, de celos infundados y desmedidos.

Y aún cuando era ella quien no cesaba de recordar la frase "Me vuelves loca", es claro que a quien no le subía el agua al tinaco, quien perdio toda cordura era él.

Y, nuevamente, la causa de su locura: ¡Las mujeres nos vuelven locos! Hmmmm... empiezo a notar una tendencia en éstas historias ;)



¡Sonríe!