9 ago. 2009

Yo Soy Luchador

No entendía la pintura. Trazos rojos que la cruzaban transversalmente ─¿dije trazos?─. No comprendía los cuadrados oscuros unidimensionales, los cuales estaban sobrepuestos a los amarillos. No captaba la composición geométrica multicolor de la obra. Incluso no entendí por qué una persona que se encontraba a mi lado me preguntó sobre mi próxima exposición. ¿Exposición de qué? Le respondí, Si yo soy un luchador. Aun más inexplicable era por qué demonios me encontraba yo en medio de una galería de arte. Y no es que me considerara un inculto, ni mucho menos. Tenía mis enciclopedias y demás. En ocasiones veía el canal cultural y escuchaba la radio instrumental, pero de eso a estar parado en medio del performance de una tal Stella Warwick, no lo asimilaba. Aunque ahora la admiro bastante y poseo algunas de sus obras en mi estudio.
“Yo soy luchador” les decía. “Soy luchador profesional”. Sus reacciones eran risas, comentarios cómicos, otros se referían a una nueva etapa de mi subconsciente creativo. Deambulé por el local sin rumbo fijo. Saludando de doble beso en la mejilla a todas las damas, y de un fuerte ─pero frío─ abrazo a los hombres del lugar. Me presentaron gente “importantísima” en el mundo de las bellas artes. La noche fue muy larga, hasta que unas mujeres, entre ellas Warwick, me invitaron a otra fiesta, en “mi departamento”. Pero yo vivo en una vecindad, les dije. Solo se rieron y comentaron que era un modesto de lo peor. Fue un degenere, aunque ahora las disfruto ─las fiestas y mis amigas por igual.
Al siguiente día amanecí en “mi” departamento. Mis amigas estaban a mi lado, en la misma cama. “¿A qué hora comienzas a trabajar?” Me preguntó una de ellas. La verdad yo no consideraba un trabajo lo que hacía. Entrenaba en el gimnasio todos los días, aunque me tomaba mis cervezas los viernes y sábados, pero el domingo peleaba en la Arena Coliseo. Tardé en comprender que se refería a mis pinturas, mis creaciones. Me llevó hacia el “estudio”, que para mí era un patio cubierto con algunas macetas, donde se encontraban algunos dibujos de desnudos y varias pinturas sin terminar. Sin soltar comentario alguno se desnudaron y posaron para mí. No me salían los trazos, culpé a los nervios, ya que después ─meses después─ logré realizar, según los críticos, la más grande obra maestra contemporánea.
En una ocasión Stella Warwick me preguntó por mi obra personal, privada. Yo no supe a qué se refería. Me dijo que era mi pasión más profunda y que nadie jamás había podido verla, que estaba reservada solo para mis ojos. Que la tenía mi madre.
Entonces me dirigí a la que supuse era la casa de mi madre. Ni saludé, solo le pregunté por la pintura, me dijo que estaba en mi recamara. Busqué en todas las habitaciones hasta que di con un mural. Toda una pared hecha una obra maestra, una pintura bellísima. Allí estaba yo, con mi máscara, saltando desde las cuerdas contra mi adversario en una Arena Coliseo totalmente llena.

Debo admitir que me costó tiempo y esfuerzo adaptarme al “selecto grupo de creadores y amantes de las bellas artes”. No porque fuera difícil captar el talento de los artistas, o porque mi inspiración y mi genio estuvieran en lo más profundo de mi cerebro. Lo que me costó tiempo y esfuerzo fue olvidar el ringside, las luchas; las llaves y las hurracarranas. El domingo pasado asistí a la Arena Coliseo. Por el lado de los Técnicos peleó el Artista, con su máscara haciendo alusión a una de mis pinturas.

Carlos Martín, El Director
Enero 2004

4 comentarios:

la MaLquEridA dijo...

Pues entonces no eres bipolar, más bien tienes dos personalidades disímbolas.

Jolie dijo...

Sr Director me fascina lo que veo.. esto es tan lleno de texturas, juegos, imagenes y trazos que me he quedado embelesada.. y pensar que la lucha que uno cotidianamente no nos sorprende si hay qe luchar para vivir para ver otros colores otra actitud...

despues de un domingo medio azul y desteñido me voy con una sonrisa.

Vitrolero dijo...

Melómano.

Sonámbulo.
creo que caerías mejor en esa clase de personas.. los sonámbulos según ruy sanchez. leelo.

Yo sólo digo como Cuco Sánchez: "¡DE HABER SABIDO NI NAZCO!". dijo...

¡En paz descanse la Parquita y Espectrito Jr.!