6 mar. 2009

Diálogos de Color

Las luces que hasta ahora habían estado iluminando a la audiencia se atenuaron y al tiempo que el pegajoso tema musical del programa comenzaba a sonar, luces de colores comenzaron a bailar sobre el escenario y se escuchó la potente voz del anunciador:

–“Bienvenidos a su programa favorito ¡Diálogos de Colooooor! Y demos la bienvenida a nuestra anfitriona ¡Deborah Testa!”

Con lo cual un potente reflector alumbró un lado del escenario, por donde entró la anunciada conductora: una atractiva mujer de grandes ojos verdes y blanquísima piel que contrastaba con su obscura cabellera. Llevaba un diminuto vestido rojo con un ancho cinturón negro que acentuaba su brevísima cintura, tacones altos que hacían que sus largas piernas se vieran aún más largas, un discreto collar de perlas y un broche en el cabello.

Deborah entró al escenario agitando ambas manos por encima de su cabeza saludando a el público, en su mayoría hombres, que se habían puesto en pié y continuaban aplaudiendo. Los aplausos cedieron al tiempo que Deborah tomó asiento en uno de los sillones en el centro del escenario, desde donde conversaba con sus invitados.

–“¿Están listos para recibir al invitado de esta noche?”– Preguntó Deborah a la audiencia.
–“¡Síiiiii!”– Contestó a coro el público.
–“Recibamos con un fuerte aplauso a nuestro invitado especial”

Con esto Deborah hizo un gesto con la mano, señalando hacia el otro lado del escenario; la vista del público siguió el haz de luz que proyectaba un potente reflector hacia el otro lado del escenario hasta que éste se detuvo en la puerta por la que acceden al escenario los invitados. Todo el público aplaudía y miraba hacia donde entraría el invitado, todos, menos unos cinco o seis en la primera fila, que aplaudían pero aún tenían los ojos clavados en las piernas de Deborah y esperaban ansiosos que se pusiera de nuevo de pie, para recibir al invitado.

Al momento en que el invitado apareció por la puerta todos en la sección izquierda de la audiencia aplaudieron aún más fuerte y algunos incluso gritaron de emoción, mientras que el resto del público cesó de aplaudir casi instantáneamente, la mayoría de aquellos en la sección del centro y algunos de la derecha abuchearon e incluso se dejaron escuchar algunos insultos. En el extremo derecho unos cuántos hombres, vestidos elegantemente, tampoco aplaudían, pero no podían disimular una socarrona sonrisa.

Tras saludar a Deborah, quien ya tomaba asiento de nuevo bajo la inquisidora mirada de cinco o seis en la primera fila, el invitado tomó asiento pesadamente.

–“Dime,”– comenzó Deborah, –“¿Cómo se define un elefante blanco? ¿Cómo te defines?”
–“Puro.”– Contestó con completa seguridad el Elefante Blanco que ocupaba asiento al lado de Deborah.
–“¿Puro?”
–“¡Puro!”– Repuso de nuevo el Elefante Blanco con ese aire de arrogancia que tienen los que se ven forzados a explicar algo completamente obvio y evidente.
–“Oooookay… pero dime ¿qué haces? ¿Para que sirves?”
–“¡Soy grande y bello! ¡Soy impresionante!”
–“…”
–“Y ¡puro!”– Interrumpió el Elefante Blanco antes de que Deborah pudiera hacer una nueva pregunta, –“soy blanco y puro.”– Finalizó con completa arrogancia.
–“¿Es verdad que costaste muchísimo?”– Continuó con la entrevista Deborah.
–“¡Por supuesto que no! ¡Rumores que inventa la gente para desprestigiarlo a uno!”
–“Dices que no es cierto… porque tengo en mi poder copia de algunos documentos que…”
–“¡Mentiras!”– Interrumpió el Elefante Blanco, –“¡Inventos de la gente! Yo no costé lo que dicen esos papeles que tienes ahí.”
–“Dinos ¿Cuál fue tu costo, entonces? ¿Y de dónde salieron estos documentos?”
–“Mira, Deborah, yo no sé de donde salieron esos documentos ¡ni me importa! Y basta con echarme un vistazo para darse cuenta que yo no pude haber costado eso.”
–“¿No?”
–“¡Claro que no! Lo que esos documentos representan no es apenas el enganche de la primera fase. Y el costo total fue una cantidad exorbitantemente ridícula.”
–“Ridículo”–, repuso Deborah con cierto asombro.
–“Sí, completamente ridículo y absurdo fue el presupuesto. Por eso soy tan grande y bello. ¡Y blanco y puro!”
–“Me imagino.”– Dijo Deborah en medio de un suspiro. Y luego se dirigió al público –“¿Qué les parece si vemos un video con la historia del Elefante Blanco?”

Una pantalla gigante descendió en un costado del escenario y por algunos minutos se proyectó la historia del Elefante Blanco, desde su concepción y planeación, pasando por los titánicos esfuerzos para su construcción, hasta su inauguración, en la que se veían hartos políticos, algunos empresarios y, al fondo, cantidad de acarreados todos con su torta en una mano y refresco en la otra.

–“Así que además del ridículo costo ¿no sirves para nada?”– Inquirió Deborah.
–“¡Por eso estamos como estamos! ¡Por eso estamos jodidos! La gente nomás no entiende.”– Chilló el Elefante Blanco.

Deborah se limitó a abrir grandes, muy grandes, sus verdes ojos, esperando que el Elefante Blanco explicara su última declaración.

–“Sí, jodidos… por eso…”– Continuó diciendo el Elefante Blanco –“al arte ¡¡¡NO-SE-LE-PONE-PRECIO!!!”– dijo acentuando cada palabra.
–“¿Arte? ¿No debieras ser funcional?”
–“¡Pero claro que funciono!”– Repuso el Elefante Blanco con cierta indignación.
–“¿Funcionas?”
–“¡Funciono!”
–“Y… ¿qué haces?”
–“¡Soy grande y bello!… ¡Y blanco y puro!”

Los ojos de Deborah se abrieron esta vez más que la vez anterior y aún más que los de unos cinco o seis sentados en primera fila y que no habían dejado de ver intensamente a Deborah en toda la noche, vaya, de estos cinco o seis, sentados en primera fila, ni siquiera se podría decir que se hubieran percatado del invitado.

–“Bueeeeno…” Dijo Deborah lentamente mientras se recuperaba del asombro. Y ahora dirigiéndose a las cámaras continuó, –“Bien amigos, eso todo por esta noche, agradecemos mucho al Elefante blanco habernos visitado; no se pierdan la próxima semana, tendremos en vivo en el estudio al Negro Futuro y las Grises Circunstancias que lo desencadenaron. Éste es su programa Diálogos de Color y yo soy su amiga Deborah Testa ¡Hasta pronto! ¡Y no se olviden de sonreír!”

8 comentarios:

Générique dijo...

¡Oh no! A mi no me vayan a preguntar a que Elefante Blanco me refiero, yo sólo fui al show porque conseguí boletos, junto con unos amigos éramos cinco o seis, sentados en primera fila ;)

Jolie dijo...

el arte funcional? ultimamente oigo esas definiciones prácticas y modernas, me escandaliza mucho ciertas tendencias, me deja con un la sabor de boca ciertas manifestaciones de arte o que pretenden exhibirse en una Galería.

El gran elefante blanco para algunos es sin duda poder mercar y amasar grandes fortunas en pos del arte...

supongo que en el arte no hay terminosmedios, ni cuotas ni argumentos equivocados o acertados cada quien tiene su concepción incluido el croma que emana cada color a nuestra vista.

Générique dijo...

Bueno, quizá la mayoría del arte en galerías no sea funcional, pero la arquitectura es arte también.

Y algunas obras de arte cumplen más funciones que las estéticas, el caballito de reforma, por ejemplo, además de embellecer la ciudad sirve para cubrir un respiradero del drenaje profundo de la ciudad.

Exactamente no te puedo decir cuál sería éste Elefante Blanco en particular, yo no estaba poniendo atención, mis ojos estaban en otra parte. Pero te puedo decir que para lo único que aparentemente sirvió al final, fué para que una enórme cantidad de dinero (probablemente dinero de los contribuyentes) cambiara de manos.

¿Qué no son así todos los elefantes blancos?

Jolie dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Jolie dijo...

Pues, dentro de la paleta, hay mil colores que se pueden organizar en una bitacora, incluidas las formas y las maneras en que se administran.

Sebastián para mi es un genio de la geometria.. es como un Da vinci de nuestro tiempo y claro seguro si viviera en esa epoca me quemarian viva por afirmar semejante cosa... el caballito es de las piezas del arte mas atractivas en pos de la inovación en medio de una ciudad gris que a pesar de su arquitectura que no le pide nada a otras partes del mundo buscaba contrastar lo establecido con los materiales nuevos y vistosos... si me pongo exigente creo que Frank Gehry es de mis arquitectos favoritos que si los pondria en un pedestal tal cual .. como un elefante blanco para coleccionar.

Générique dijo...

Sí, pues. Pero conste que si mencioné al caballito fué como ejemplo de arte funcional y no como ejemplo de elefante blanco.

MauVenom dijo...

Muy buena idea Générique, muy buena. Creo que podrías trabajarla y hacer algo más grande y sofisticado con esto mismo. Me gustó. El diágolo insistente de "Puro" me agrada.

"no se pierdan la próxima semana, tendremos en vivo en el estudio al Negro Futuro y las Grises Circunstancias que lo desencadenaron". Eso fue genial.

Saludos.

Générique dijo...

Mau: ¡Gracias por los comentarios!

El insistente diálogo de "Puro", bueno, así sucede con algunos, se les mete una idea en la cabeza ¡y no hay quien se las saque! Este Elefante Blanco por ser blanco creía que era puro y esto le caudaba gran orgullo.

El Negro Futuro y las Grises Circunstancias que lo desencadenaron son personajes de tanta actualidad y están tan de moda que cualquier programa que se respete los tendría como invitados.

De hecho la idea nació con el título únicamente "Diálogos de Color" y al principio pensé poner a varios clichés que contengan algun color, como el Elefante Balnco y el Negro Futuro, a conversar, pero me pareció que no sería posible hacer un diálogo que resultara coherente y lo suficientemente interesante, así que se me ocurrió lo del talk show y decidí inviar al elefante blanco al programa.

Me quedo con curiosidad, cuando dices que con la misma idea podría hacer algo más grande y sofisticado ¿como qué tienes en mente?