25 mar. 2009

Espejos, mujeres y fotos


Aquello que había que ver, la realidad detrás de mis ojos yo no podría haberlo apreciado entonces. No sé si ahora.

Me paré frente al espejo para entender de qué era lo que hablaban los adultos de mi familia pero yo sólo veía a un niño divertido, un muchachito despeinado y loco que apenas tenía la paciencia para perder dos minutos frente a ese cristal. Pero mis ojos no me decían nada, eran lo mismo que yo veía cada día y de esa pureza que hablaban yo no encontraba rastro. Debo haber sido muy chico y no estaba preparado para conocerme así como no lo está cualquiera que intente ver su vida de frente. Nunca noté la transparencia y el brillo sin mancha que había ahí.
***
Aquella vez que Sara mi novia y yo nos escapamos a la playa recuerdo que me levanté como a las 7 de la mañana y en el baño del hotelucho me quedé mirándo mi reflejo. Recuerdo aquel desaliñado adolescente que me enfrenba en el reflejo. Me veía yo mismo recordando “mírame, pero mírame a los ojos” las palabras que mi entonces primera amante me decía cuando teníamos sexo y yo dentro de ella frente a frente no dejaba de moverme incontrolable y miraba hacia mil lugares diferentes. '¿Por qué demonios quiere que la esté viendo todo el tiempo?', me acerqué más para tratar de encontrar lo indescubrible pero lo único que me pareció ver fueron los sobrantes de la marihuana de la noche anterior. En ningún momento me percaté de que aquel niño de antaño se había hundido para siempre en estos nuevos ojos de hambre inagotable e ingenua lujuria.
***
No pude reconocer verazmente el abismo que se abría en mi mirar cuando aquel día en el hospital me metí a un cuarto desocupado tratando de asimilar a solas el hecho de que mi hermano dos años mayor que yo, de 26, estaba a punto de morir de cáncer. Me refugié ahí tratando de no torturar más a mis destrozados padres pero la visión de ese desconocido que encontré en la luna del vestidor de ese dormitorio acaparó toda atención, los ojos de derrumbe, de miedo congelado, los mismos que no se fueron ya hasta el día del entierro cuando me tuve que ocultar esta vez en mi auto para dejar salir el llanto que me mataba y no podía contener más atestiguado por el retrovisor que inevitablemente me hizo ver hacia atrás de muchas maneras diferentes.
***
El dia en que me dieron la dirección del departamento de Relaciones Públicas de la transnacional para la que trabajaba entonces muchos me felicitaron con expresiones que habran sido honestas unas, otras no, incluso en mi casa, pero recuerdo que ahí en un pequeño festejo mi abuela tomó una foto mía reciente y juiciosa la observó en silencio, conociéndola le pregunté qué sucedía, “no me gustan tus ojos”, me dijo, “son ojos de demasiada ambición, no queda nada de lo que eras antes”. En otro esa opinión no me hubiera importado pero viniendo de ella me dio temor y contemplé el retrato. Una vez más nada vi, sólo un hombre que eso sí me fue desconocido. Pero pudo más mi orgullo que las preguntas.
***
Ahora sé que estaba tan poco consciente de ciertos sentimientos que no distinguí mi propia entrega cuando vi mi rostro reflejado en los azules ojos de Silvia mi esposa. Sus brillante vista me distría y aunque trataba de verme en su destello nunca lo logré realmente. Sí recuerdo que mis amigos me hacían bromas y me decían “hasta los ojos te brillan de felicidad”. Pero para mí el contemplar a mi mujer lo que acaparaba todo. Me pregunto si ella se habrá visto reflejada en los míos, si tendría la suspicacia de ponerse atención a sí misma. No sé. Recuerdo en cambio el rostro de desolación cuando sentado en la cama del que había sido nuestro cuarto me vi reflejado en aquel espejo de cuerpo entero el día en que nos separamos. No entedía lo que veía pero noté los ojos de un hombre perdido al que le habían arrancado algo que jamás recuperará.
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La vida que a todo lo que ofrece le pone un precio alto me dejó ir subiendo profesionalmente y ocupar cargos cada vez más importantes; ejecutivos, literales del verbo ejecutar. Aquella mañana me levanté entre hipnotizado y miserable, convencido, dudoso, nervioso y seguro. La compañía me dio una responsabilidad y tenía que cumplir con el principio natural de aniquilar al individuo para sostener la especie. Cuando anuncié ante la mesa directiva mi decisión de sacar del trance económico a la empresa despidiendo a 300 empleados de todos los niveles pude ver las caras petrificadas de mis escuchas, los principales inversionistas me apoyaban sin embargo y en ellos sólo había una especie de sonrisa condescendiente. Esa tarde desde mi oficina en aquel piso 16 miraba yo hacia la calle y las luces me hicieron darme cuenta de mi reflejo en el vidrio. Me fueron presentados esos ojos de hielo vacío y ártico.
* **
Tras mucho tiempo de no caminar por el centro de la ciudad lo hice aquel día, ahora lo sé, para tratar de reconocerme entre los años y la multitud, para ver si estando conmigo rodeado de la sencillez reencontraba mi camino, una explicación, un mañana quizá menos promisorio pero un poco más mágico que me devolviera algo de esa vida de la que casi ya no recordaba nada. Pero de todas las vitrinas a las que me asomé lo que más me llamó la antención fue la imagen refractada de ese hombre aislado de mirada desconocida y futuro previsible.
***
Hoy llegué a mi casa y regresé al espejo con el único propósito de ver mis ojos como aquel lejano día cuando era niño, quizá por la concentración de la que ahora soy capaz o por las dádivas de la edad pude por fin observar certeramente el hecho extraño. Mi mirar pareciera ser de una misteriosa piedra en la cual se puede ver a través. Una roca dura e inquebrantable que se sirvió de golpes, viento y adversidad para llegar a su dureza pero que al mismo tiempo pareciera tener la propiedad de dejar ver tras de sí una sucesiva cortina de días y sentimientos que van y vienen sin orden ni final. Y me pregunto si los he de ver otra vez cambiar. Si la mutabilidad de la circunstancia podrá dar nueva materia a esta mirada que veo pero que otra vez no entiendo. Será cuestión de tiempo. Si la naturaleza convierte la piedra en polvo, ¿estaré adivinando el destino?.

Dicen que los ojos son el reflejo del alma. Yo les contesto a aquellos que el alma es el reflejo de la aridez y la indulgencia, de las ilusiones que nos han provisto, de los elementos que nos sometieron.

Reflejos, mujeres y fotografías me han contado mi propia historia, una que ya no le consta verdaderamente a nadie más que a la memoria de las cosas que he visto, la imagen susesiva de mi vida. Son mis ojos, estas dos incógnitas ventanas que hoy contemplo, los únicos reales vestigios del proceso del cambio, del camino entre aquel jovencito despeinado y este hombre impenetrable y esquivo que hoy se planta frente a mí.

26 comentarios:

Ana A. dijo...

Ahhh que lindo escribes...

Mucho de lo que leí se reflejó en mi vida.
Mis ojos han sido un punto representativo de mi existencia, hay quien los odia (mis ojos no saben mentir), pero también hay varias personas que se sienten muy atraídas por ellos.
Lo primero que llama la atención de mi son ellos, mis ojos. Muy a mi pesar, porque la gente identifica de inmediato mi estado de ánimo o mi malestar.
Me han traído hasta problemas, pero debo confesar que lo que más atraen mis ojos son gestos de atracción hacía ellos.

MauVenom dijo...

Anne

Gracias por el halago

Los ojos son ciertamente lo que más dice de nosotros, a veces es bueno y otras no, depende la historia detrás de ellos, depende de cómo asimiles tu vida y lo que te vayan dejando los días, no?.

De ti es todo lo que conozco (físicamente) pero me gustan. Son fuertes y clavados. Lo que se puede apreciar detrás de esa cortina plateada adentro del auto.

Besos.

marichuy dijo...

Querido Mau

Auch... estoy sin habla, qué impresionante relato. Espero que en él haya más de ficción, que de realidad.

En cualquier caso, deseo de corazón que aparezca alguien que devuelva al sentir y por ende, a la mirada de este narrador, esa capacidad de admiración, esa capacidad para conmoverse y no tener miedo de hablar y gritar con los ojos (dice un ex jefe mio, que yo no hablo, que yo grito con los ojos). Que a esa mirada vuelva la luminosidad y la inocencia del ayer.

Un beso

Générique dijo...

Todo lo que eres se refleja en tus ojos, y todo lo que fuiste sigue aún ahí. Quizá algunas facetas sean difíciles de ver ahora, ocultas detrás de telones que el tiempo ha puesto ahí, pero ahí siguen.

Y, a veces, para ver mejor hace falta cerrar los ojos.

MauVenom dijo...

Mi querida Marichuy

Como toda narrativa es un acertijo en el cual se ha de adivinar la ficción y la realidad.

Cuando uno escribe los hechos cambian de lugar y se cubren tras otros nombres, se retuercen las circunstancia y los tiempos. Este relato es ficción. Los sentimientos no. Algunos eventos fueron cambiados, otros nacieron ayer.

En cuanto a los ojos del narrador habré de aprender a descifrarlos yo sólo porque al igual que el personaje no entiendo más que lo que me anuncian las personas y las fotos. El espejo sólo me dice que tenga cuidado y que haga algo, pero no entiendo bien qué.

Besos y gracias de nuevo por haber sido la causalidad de este relato.

MauVenom dijo...

Gen

Debo aprender de ti esto que me dices. Cerrar los ojos para ver lo que con tanto esfuerzo no pudimos distinguir con los ojos.

Pero te confiezo que sigo mirando de vez en cuando al espejo para ver si un día logro ver en conjunto todo lo que he sido.

Pongo atención en los ojos de los demás para saber qué esperar.

Un abrazo.

Mara Jiménez dijo...

¿Y quién podría creerte? ¿Quién, con mirada de piedra, tendría la capacidad de contemplarse de adentro hacia afuera? Es verdad que cambiamos, que nos metamorfoseamos en seres de grandes egos, pero en nuestras miradas, en las líneas de las manos, llevamos impresas nuestras bondades y nuestros desaciertos, y eso es lo que somos, y con lo que aprendemos a vivir... o no.
Dicen que para saber qué eres, debes preguntarle al niño que fuiste si está satisfecho con el adulto que eres... pero, ¿quién le explica al niño que la vida cala y deja huella?
Aunque seas un mentiroso, me gusta.
Un beso. Mara

A dijo...

Mi Mau, uno puede borrar del curriculum los episodios que decide bochornosos, uno puede cambiarse el nombre, mudarse de casa (¿cierto?), no volver mas.

Pero para bien o para mal, ahi, en ese lugar que puedes encontrar si miras bien (mas que ver)el historial de tu vida. Y cuando el que habita tu cierpo es fuerte o decidido, o muy necio, los malos rastros se tornan en emblemas de tu evolucion en esta ruta.

Trato de ver tus ojos, Mau, y mi instinto o imaginacion (aunque no lo creo)los adivina repletos. Ahi hay una mirada grande, fuerte, nutrida.

Beso tus parpados
A.

Jolie dijo...

De niños creemos que hay todo un mundo detrás de los espejos , bueno al menos yo siempre lo crei

de adolescente comprendí un poco la broma de ver en el reflejo los defectos personales o los anhelos que nunca se cumplirán, después me alejé de la manía o simplemente huí de los espejos.

Hoy se que nadie puede modificar su pasado ni saber el futuro, la imagen que esta puesta detrás puede ser ambivalente y contrastante.

pero supongo que un ser humano puede que tolere un reflejo íntegro que pueda mostrarle sus deformidades; como en las sombras, los reflejos son como cristales preciosos, tan atractivos que también contienen chispas negras que no solo enseñan las partes que queremos ver sino que las magnifican, escondiendo los riscos, pero precisamente eso hace mágicos a algunos espejos esconden tras de si el encanto propio.

Me doy cuenta que no sufro del pecado de la vanidad, o ¿será algun trauma escondido que me imposibilita a ocuparme de ese quehacer medio mundano? A veces es bueno acatar la experiencia de los reflejos con objetividad.

a veces solo me miro a los ojos y me acepto tal cual...

besos

NTQVCA dijo...

Que buena historía Mau, si creo que los ojos son el espejo del alma, ¡quien quiera mentir siempre termina descubierto por su mirada!
Te mando un saludo

MauVenom dijo...

Querida Mara

Trato de creerte y espero que tus palabras sean verdad. Que mi mirada refleje alguna intensidad y cierta plenitud y no la dureza del desencanto. Pero como en el cuento no lo sé ver. El espejo no es muy claro conmigo. O será al reves.

Me llenó de satisfacción leer tu custionamiento sobre quién le explica al niño que la vida cala y deja huella, eso. Quién le hace entender lo difícil que se pueden tornar las cosas y lo extraviado que se puede sentir uno a veces... Sin embargo espero algún día hablar con ese niño y darle el gusto de contarle cosas que salieron muy bien... creo que ya puedo pensar en un par de ellas.

Mara gracias como siempre por tus juicios y presencia.

Un besote.

MauVenom dijo...

queridA miA

Antes que nada tu beso me arrancó un inflamado suspiro. Y lo tomo y lo sentiré esta noche antes de dormir.

... y creo ser fuerte y decidido y también muy necio. Pero también soy aprehensivo y muy duro en mis observaciones. De tal manera que todo esto me dificulta combinar las cosas de una manera equilibrada.

No sé leer mis ojos, creo que nunca sabré, eso le toca a los demás... lo que a mí me toca es presisamente recurrir a los demás y ahí se me abre un reto.

Ya viste una foto de ellos... quizá un día veamos más.

Beso con mucho cariño.

MauVenom dijo...

Amazing J

Yo sigo pensando que detrás de los espejos hay un mundo paralelo. Sigo convencido de que son entradas.

Pero sin entrar, desde este lado lo que vemos es el otro yo que ignoramos estando dentro de nuestro cuerpo. Una persona que nos acompaña diario y que va compartiendo una historia.

"a ese extraño del que no sabemos nada" decía Octavio Paz.

Yo por eso escucho lo que los otros tienen que decir de mí. Para comparar y preguntarle al tipo del reflejo.

Pero me gustan los espejos. Sólo que no distingo bien cuando dicen la verdad y no entiendo sus mensajes.

Besos guapa

MauVenom dijo...

I

Cierto y quien quiera encubrir la verdad con una mentira igual quedará develado por sus ojos.

Me da gusto que te haya gustado y más aún que me leas.

Contigo comparto además eso... somos la mirada... tu eres el ojo izquierdo y yo el derecho. ¿Recuerdas?, lo hablamos algún día.

Yo no te dejo un saludo. Te dejo un beso cómplice y un abrazo fuerte.

Por cierto, me gustan tus ojos. ¿A ti qué te dice el espejo?.

jess dijo...

La parte que más me gusta de mi físico, son mis ojos.

Todos los chicos con los que he salido, tan diferentes entre sí, úicamente han coincidido en que tengo lindos ojos... Aunque de manera extraña, cada uno, siempre los veía de un color diferente.

Yo creo que únicamente veían el reflejo de ellos en mí.

Cuando me intervinieron quirúrgicamente para dejar de utilizar anteojos, la doc me dijo que "a través de mis ojos, se podía llegar a ver el interior de mi organismo de una forma nítida, como ninguna otra."

Por otro lado, hay una creencia de un pueblo del que no recuerdo su nombre, donde creen que por cada fotografía que uno se deja tomar, se restan minutos de vida... Yo por eso capto las mejores escenas, y las llevo siempre conmigo...

Indiscutiblemente, hay muchas miradas ahí.... sólo yo, utilizo el antifaz.

Abrazos Mau!
Como siempre, me dejas una sonrisa en el rostro a través de tus palabras.
:)

MauVenom dijo...

Jess...
dónde has andado?

Tus ojos son muy expresivos y grandes, brillantes y tiernos. Esa es la impresión que a mí me dan al menos a través del poco contacto que tengo con tu imagen. Cuando te vi fue precisamente eso lo que pensé "Que hermosos ojos".

Se supone que un iridólogo te puede diagnosticar o al menos tener un real acercamiento a tu estado de salud (y emocional) con estudiar tus ojos detenidamente. Pero a simple vista creo que nos dicen más que eso, con una mirada directa nos hablan de la persona que hay detrás y de su vida quizá.

Se te extraña niña. Mucho. Te mando un beso enorme. Gracias.

Dana dijo...

Dicen por ahi q los años nos endurecen, q la vida va abriendose camino, asi como la muerte nos persigue, pero nunca pensamos en éso, o al menos casi nunca ya que estamos muy ocupados para darnos cuenta de nuestra mortalidad. Sí, los años nos hacen más fuertes si sabemos observar y aprender, pero creo q el equilibrio está en no permitirte endurecer, solo hacerte fuerte sin perder humanidad...
Me encantó tu blog!!!
Saludos!!

Iris dijo...

Creo que al principio, cuando somos niñis e, incluso, cuando adolescentes dejamos manar de los ojos todas las emociones, las que nos capturan y las que nos perturban. Pero la experiencia va cambiando con el tiempo, el contacto con las otras personas, las relaciones son una verdadera escuela en la que dejar ver la vulnerabilidad equivale a pérdidas.. Es así. De modo que se invierten las cosas... se cree que por no mostrar los sentimientos que nos habitan, por reprimirlos, se está con más coraje sobre el mundo. Yo creo que en vez de valentía... empezamos a caer en la cobardía de no dejar que nadie se asome a este pozo oscuro que tenemos por alma y cuya boca coincide, a modo de tapa, con el centro de las pupilas. Te lo dices Iris, que el iris está alrededor de la pupila inquisitiva, tratando de hacerla menos dura.
Besos
Muy, muy, muy interesante post!

NoeliaA dijo...

Hay cietos brillos delatores e incontenibles. Aunque también, hay emociones fingidas, con tal habilidad, que hasta los ojos mienten!
Saludos
buen post
chau chau

mafalda dijo...

...

Mi sobrina me dice "ojos de ostión" jejeje. Imaginarás de que tamañón son.

"Cerrar los ojos para ver" es nada menos que imaginar.

Cuando alguien dice: Ya no tengo que cerrar los ojos para ver; es que su realidad supera su imaginación (se dice mucho en situaciones absurdas o kafkianas, incluso algunas demasiado tristes como las que luego vemos en nuestro país)

O. Paz dijo:

" [...]
óyeme como quien oye llover,
sin oírme, oyendo lo que digo
con los ojos abiertos hacia dentro,
dormida con los cinco sentidos despiertos [...]



Mirar nuestra propia ventana de los ojos, requiere más allá que el simple deseo. Es más fácil que otros "vean".

Aunque es interesante conocerse mirándonos con los ojos abiertos hacia dentro.


Un besillo volado.
¡Chulos ojos!

Mafalda

Générique dijo...

Mafalda: Es posible que se le pueda dar el significado de imaginar a "cerrar los ojos para ver", pero no era lo que quise decir, quizá Atoine De Saint-exupéry lo explica mejor que yo:

«No se ve bien sino con el corazón. Lo esencial es invisible a los ojos.»



¡Sonríe!

MauVenom dijo...

Dana

Es difícil a veces. Lo ideal sería como tú dices crecer y madurar sin permitir que los años nos hagan duros e impenetrables, es una lucha constante, una más. Hay que descubrir lo que uno necesita y lo que se puede dejar de lado con el paso del tiempo.

Es quizá sólo cuestión de entendimiento y aceptación.

Gracias por tu amable comentario y por visitar mi blog, espero que no sea la única vez, yo me doy una vuelta por el tuyo a la primera oportunidad.

Saludos para ti también.

MauVenom dijo...

Iris

Cierto, si alguien debe saber sobre el tema eres tú.

Muchas veces no te das cuenta el como el tiempo te va endureciendo y para cuando lo descubres ya estás hecho piedra. Hay un proceso reversible pero es de mucha labor y apertura. Tienes razón en el hecho de que es una cobardía pero es también una manera de defenderse en un mundo tan agresivo y fuerte como éste.

Pero llegan días nuevos, presencias, momentos y nos dan la oportunidad de recuperar algo de eso perdido.

Besos.
Gracias por venir.

"la vulnerabilidad equivale a pérdidas"... no nos acostumbramos a eso.

MauVenom dijo...

Noelia

Verdad es que a veces los ojos aprenden a mentir muy bien... pero llegará un momento en que el sentimiento domine y esta mirada de mentira no se pueda mantener más.

Mentir con los ojos es algo vil, significa que dentro de ellos ya hay demasiada falsedad y claro, dolor oculto.

Gracias por tu comenario Noelia, gusto en conocerte, paso a verte pronto.

MauVenom dijo...

Mafaldita

Yo cierro mis ojos y regularmente logro conocer cosas de mí mismo si pongo la debida atención

pero no logro entender realmente lo que hay detrás y como fue que llegué hasta ahí... en todo caso... como podré salir de ahí

confío entonces en el tiempo y los sucesos que me traerán otro entendimiento y nuevas oportunidades.

La realidad sí supera mi imaginación... lo hace... pero para mal y para bien.

Besos.
Gracias por la chuleada.

MauVenom dijo...

Gen

Adoro a Atoine De Saint-exupéry, y esa frase con la que ilustras tu aclaración es justamente algo que necesitaba oír en este momento.

Saludos.