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29 jun 2009

Pandemonium

Esta vez no pude terminar mi cuentirijillo, al final se extendió y salió de mis alcances por aquello del tiempo, prometo terminarlo para quien quiera leerlo en  mi blog.

That's it.

CXXII Foro internacional de investigaciones tecnológicas.

Dubai, año 2162.

El hotel Burj Dubai era el blanco de los reflectores, durante una semana concentraría a la crema y nata de la industria tecnológica mundial y a las mentes más brillantes del siglo XXII, pero sin duda alguna la conferencia magistral más mediática por su importancia sería la del doctor Mills.

El doctor Mills era un catedrático y director del instituto de investigaciones cuánticas, especializado en teorías de mecánica cuántica y sub cuántica, desde hace algunos años captaba la atención del gremio científico por sus recientes artículos sobre teletransportación, los especialistas consideraban que era cuestión de meses para que Mills mostrará al mundo el primer experimento exitoso en el que una persona sería teletransportada a otro punto en el espacio, sus conferencias siempre contaban con un lleno total.

El día de su conferencia Mills se despertó algo nervioso,  en su vida debió haber ofrecido cientos de conferencias, pero sentía que esta en especial marcaría por completo el rumbo de su vida.

Había hecho un descubrimiento asombroso.

Se bañó, comió una manzana en cuadros y se tomó un café, pero algo andaba mal, los nervios aún lo recorrían desde la punta del dedo pequeño del pie hasta el último cabello de su cabeza.

Después de un rato decidió que iría a caminar, sacó un dispositivo de su valija con el que cambió considerablemente su aspecto físico y así evitaría las molestas entrevistas para revistas amarillistas.

Bajó al lobby del hotel y atravesó sin problema alguno el salón de recepción donde había un ejército de reporteros, fotógrafos y globalifóbicos.

El sol era muy intenso que aún con la gran cúpula semipolarizada sobre la ciudad dejaba ver sus rayos como pocas veces se había visto.

Mills caminó unos minutos por el corredor turístico del 7mo piso del Sheikh Zayed Road, se sentía asombrado de ver aquel complejo grupo de edificios considerados los más altos del mundo y no advirtió el convoy de vehículos que se detuvieron frente a él, eran dos furgonetas negras y un mercedes del mismo tono, de las furgonetas se bajaron 10 hombres en total vestidos de negro y con un dispositivo en el ojo derecho, del mercedes bajo una atractiva mujer vestida de ejecutiva de cabello castaño ligeramente agarrado y lentes de armazón negro.

-Dr Henry Mills Dupont- Leyó de un dispositivo digital que sacó de una de las bolsas de su saco.

-Perdón, no sé de qué me habla, mi nombre es Abdul Jassar Asyahayan. –confiando en el efecto del dispositivo que le había cambiado el aspecto minutos atrás.

La mujer dirigió la mirada a uno de los 10 hombres que estaban detrás de ella y asintió como una seña para que corroborara esa información.

-Es el, Henry Mills Dupont, confirmado.

-Deberá acompañarnos Dr mills, hay alguien que quiere verle.

Mills incrédulo comenzó a protestar y a utilizar groserías mientras seguía negando su verdadera identidad.

-Tiene dos opciones, cooperar y viajar consciente o no cooperar y viajar inconsciente.

Eso le dejó claro que se trataba de algo serio y que de nada serviría seguir negando su identidad.

-Lo lamento, no puedo acompañarlos ahora, tengo la que será probablemente sea la conferencia más importante de mi vida en un par de horas, sencillamente no puedo dejar de asistir a ella.

-El asunto que mi superior quiere tratar con usted tiene una mayor relevancia, doctor, le suplico coopere o me veré en la necesidad de dar luz verde a estos hombres para que lo sometan.

-No puede hacer eso, sería simplemente una locura, en 10 minutos sus vehículos estarían rodeados, tengo un transmisor que se activaría en caso de…

Antes de que pudiera continuar uno de los 10 hombres sigilosamente se puso detrás de Mills y lo golpeó dejándolo inconsciente.

Cuando despertó Mills estaba en una mesa junto con otras dos personas que lo miraban fijamente.

-¿Pero qué es esto? ¿Dónde estoy? Debo volver al Burj Dubai ahora mismo, mi conferencia empieza en-Y vio con sorpresa que su reloj no estaba donde comúnmente estaría- mi reloj ¿Dónde está mi reloj?-Preguntó a ambas personas sin que estás pudieran articular palabra alguna.

Entonces irrumpió la habitación la misma mujer que lo había secuestrado un rato atrás.

-Tranquilo, doctor Mills, aquí esta su reloj, funciona a la perfección, solo desactivamos su transmisor.

-Eso no servirá de nada, tengo aún otro transmisor, debió haber emitido alguna señal de alerta desde hace tiempo, este lugar ya debe estar rodeado por la milicia de mi  país y demás organismos que resguardan mi seguridad.

-¿Se refiere a este transmisor doctor Mills?-mientras arrojaba un pequeño chip al aire como si se tratara una moneda.

-¿Cómo demonios sabían dónde estaba? –mientras se tocaba  la parte trasera de su antebrazo izquierdo- Solo dios y yo sabíamos donde estaba.

-El vecterum, elemento con el cual está hecho este transmisor es  indetectable para cualquier tecnología conocida por el hombre, al menos eso es lo que les hemos hecho creer hasta ahora, no se rompa la cabeza con eso por ahora doctor, no está aquí para eso.

-¿Pero porque estamos aquí?- pregunto uno de los dos hombres que se encontraban en la misma mesa.

-Tranquilo doctor Nashry, en unos minutos sus dudas quedarán resueltas.

En ese momento se abrió nuevamente la puerta y un hombre de traje negro y cabello rubio se puso en el portal.

-Por aquí por favor.

Y entraron otras 3 personas quienes era fácil inferir que también habían sido requeridos a la misteriosa reunión.

-Lo sabrán, lo sabrán.

-El hombre rubio y la mujer que había capturado a Mills se miraron fijamente un momento.

-¿Ya están todos?-Preguntó la mujer

-Sí, todos.

-Bien, vamos a dar informe a Albert.

Y salieron de la habitación dejando un denso ambiente de incertidumbre.

-¿Alguno de ustedes sabe de que se trata todo esto?-cuestionó Mills.

Dejando solo signos de interrogación en las caras de las demás personas.

 

-Sugiero que al menos nos presentemos- dijo una mujer delgada de cabello canoso que vestía una bata blanca y la insignia de lo que parecía ser un hospital en el lado derecho de la misma.-Me llamo Esther González, y soy directora del laboratorio de genética de la universidad John Hopkins.

 

-Soy Nashry Cappesh Narahbayan- dijo el hombre que estaba a su lado que representaba al típico estereotipo de un hombre de la India.- Director de proyectos de innovación del instituto tecnológico de Nueva Deli.

 

-Supongo que es mi turno-Dijo el hombre al lado de Nashry- Ivan Mastelinov, jefe del departamento de biología y ecología de la universidad de Moscú.

 

-Vanesa Capette, directora del Instituto tecnológico de California y consejera de la NASA.

 

-Augusto Varda,  periodista para New York Times.

 

-Henry Mills, director del instituto de investigaciones cuánticas, Paris, Francia.

 

-Bueno, parece que alguien necesita algún tipo de asesoría para un proyecto ambicioso- Dijo Augusto.

La puerta se abrió de nuevo  y  dejó ver a la misma mujer que capturó a Mills.

Pueden llamarme Virgil, si lo desean, mi jefe quiere verlos, síganme por favor.

Todos se pusieron de pie y siguieron a Virgil, pasaron por un extenso pasillo decorado a la antigua con pinturas renacentistas y con candelabros dorados.

-El dueño de esta casa debe ser un excéntrico, es difícil encontrar obras como estás en los mercados-dijo Esther.

Llegaron a un salón en que habían 7 sillones individuales formando un semicírculo y al centro un sillón más-Tomen asiento, mi jefe está en aquella silla del fondo y vendrá en un instante- dijo virgil apuntando a una silla que estaba frente a unas pantallas que no se alcanzaban a ver con claridad desde aquella distancia.

Después de un minuto el personaje se paró ante la mirada atónita de todos.

-No puede ser- dijo Mills

-Debe ser una broma, de pésimo gusto, por cierto.-Vanessa

-No, no es ninguna broma-  dijo Albert mientras se acercaba- pero comprendo perfectamente sus reacciones, mis amigos.

-Increíble-Nashry

-Les suplico guarden su asombro, hay cosas muchísimo más importantes de las que debemos preocuparnos.- Dijo Albert Einstein.

-Cómo deberíamos reaccionar ante aparición de alguien que en teoría tiene más de 200 años muerto-Dijo Mills

-La teoría es relativa casi en su totalidad, no olviden eso,- Dijo Albert- pero iré al grano. Seguramente se preguntarán que hacen aquí, al menos ya se presentaron y me ahorraron esa parte. Tengo en esta sala a algunos de los principales referentes de áreas que son de vital importancia en el tema central de esta reunión. Señores, el sol se extinguirá en 4 horas, lo peor del caso es que nos hemos dado cuenta de lo escencial que es para que prevalezca la raza humana.

-Eso es utópico-Dijo Vanessa- cualquier persona con una mediana educación sabe que el sol tardaría 5000 millones de años antes de perecer e incluso antes de eso periódicamente aumentaría su tamaño 100 veces, absorbiendo y carbonizando todo aquello que se encuentre a su paso, sencillamente eso es absurdo.

-Bueno, el hecho de que yo esté aquí también cae en lo absurdo, así como los acontecimientos que han estado ocurriendo en los últimos días, ¿no Esther?

Las miradas de todos se volcaron sobre Esther y exigían algún tipo de explicación. Ester bajo la cabeza con cierto grado de preocupación.

-Hace algunos días que hemos estado recibiendo informes de hospitales en todo el mundo, los nacimientos han disminuido casi en su totalidad, hace dos días que se dio el último nacimiento y lo aún más preocupante es lo que empezó ayer, una mujer  con 6 meses de embarazo evidente y tangible, se despertó y se encontró con la sorpresa de que su barriga, la gestación, el feto no estaban, su embarazo pues, todo había desaparecido, sin dejar rastro alguno. Nada de eso ha sido divulgado, los pocos especialistas estamos conmocionados y al borde del pánico, es algo inexplicable.- Dijo Esther cuando empezó a sollozar ante los presentes.

-Tranquila Esther, tranquila, estamos aquí precisamente para buscar una solución.- Dijo Albert.

-Esto es absurdo- Dijo Augusto- a diferencia de ustedes yo no soy un científico en ningún aspecto, pero esto me parece increíble y digno de una historia de ciencia ficción.

Albert replicó- Eres un Pullitzer,  periodista de abolengo y experto en corrientes sociales, cómo te podrás dar cuenta estamos en la antesala del pandemónium de la raza humana, es de vital importancia conocer la opinión de un experto en cuestiones sociales, ninguno de los aquí presentes somos buenos en este campo precisamente, es por eso que estás aquí y lo increíble de la realidad es precisamente el problema.

-Yo también he visto cosas raras los últimos días- Dijo Iván

-Lo sé, pero es pertinente que lo menciones para poner a todos al tanto.

-Ayer un grupo de pescadores encontraron una cría de mamut caminando por el desierto de la Siberia, fue capturado y llevado al instituto donde trabajo, es algo increíble, como saben hace millones de años que se extinguieron, no hay precedentes en este descubrimiento pero fue solo el primerio de otros raros sucesos, en Brasil se encontraron unos huevos que superan fácilmente el tamaño de un ser humano y una aldea cercana al lugar del descubrimiento está totalmente destruida y desierta, los huevos empiezan a tener actividad pero todavía no tenemos idea de que haya adentro.

-¿Está diciendo que de alguna manera ejemplares prehistóricos están naciendo de la nada?- Dijo Nashry

- Aun no puedo confirmarlo,  pero desde hace unos minutos no he escuchado algo creíble a ciencia cierta.

Todos empezaron a cuchichear entre sí como en una escuela cuando la maestra se sale por alguna razón.

Hasta que Albert con un aplauso puso orden con una voz un poco mas seria.

Continuará.

22 jun 2009

Perseguido.

Ponga su mente en un blanco total que no refleje otra cosa que no sea tranquilidad, la completa ausencia de cualquier cosa  a excepción del silencio, todo es tan apacible, ahora vierta unos cuantos cubos de pintura negra sobre su mente y tendrá un vacio increíble pero igual de tranquilo, esa es la idea, continuando con el ejercicio ponga en el centro del vacío una plataforma de una fina madera iluminada con una luz ambiental de la cual usted desconoce la fuente, solo puede ver la superficie de madera fina con un brillo como pocas veces ha visto. En el centro de la plataforma, sitúe un banco metálico esperando por un ocupante, justo cuando usted se pregunta quien ocupará dicho lugar unos pasos combinados con el sonido de lo que parece ser un bastón se logran percibir a lo lejos, y es eminente que se acercan.  El señor Rich también será producto de su imaginación, imagine a un hombre de cabello y  barba canosos, elegante y usando un bastón cuyo mango es la cabeza de un león bañado en oro, póngale una voz exquisita y dispóngase a escuchar, que la historia de hoy será contada por él.

Cuenta una fábula que un día el cólera entró a una ciudad y le dijo a su amigo que iba matar 50,000 personas.  Luego de hacer su trabajo salió de la  ciudad y los periódicos informaban que habían muerto 100,000.  El amigo del cólera le preguntó:

-¿No dijiste que ibas a matar 50,000 personas? ¿porque mataste 100,000? 

 A lo que el cólera contestó: 

-Efectivamente yo maté 50,000, los otras 50,000 murieron de miedo.  

Y es así como el temor y el miedo están destruyendo la salud física, mental y espiritual de la gente.

Hablamos de realidad, mis amigos, por el conjunto de hechos y eventos sean buenos o malos que experimentamos a lo largo de nuestras vidas, creemos ciegamente en que llevamos o al menos intentamos llevar un ritmo de vida apegado a la moral y las buenas costumbres, satanizando a todo aquello que parezca caer fuera de lo creíble sin tomar en cuenta siquiera premisa alguna. Probablemente esto sea un error garrafal por parte de muchas personas.

José era solo un pez más en el mar de burócratas de aquel edificio, llevaba poco más de 2 décadas laborando en el mismo lugar, en el mismo escritorio de metal ya amarillo por el paso de los años.  Desde sus comienzos había visto pasar por su escritorio un par de máquinas de escribir Olivetti, y desde hace un par de años había sustituido la última por una Compaq presario en color negro y gabinete de media torre. Había cambiado el que a su gusto era un exquisito sonido provocado por las teclas por algo más artificial, moderno e insípido.

La metodología del trabajo de José había cambiado un poco, de generar reportes con datos mecanografiados, preparación de sobres postales y su posterior envío, ahora solo tenía que capturar algunos datos en ese estúpido teclado silencioso, abrir su correo electrónico, adjuntar un documento y presionar el botón de enviar, hacía eso quizás poco más de 100 veces durante el día, y sentía que su vida se iba poco a poco en cada uno de esos correos electrónicos.

Probablemente era el único que presentaba molestias ante el nuevo esquema de trabajo, todos los demás estaban felices por la incorporación del dispositivo que iba robando periódicamente el calificativo de caja idiota a la televisión, más aún cuando tenían acceso a internet lo que representaba una fuente de entretenimiento casi infinita.

El gusto duró poco porque los directivos mandaron poner  filtros para bloquear las distracciones en la carretera de la información, medida tomada a partir de una sugerencia de José, pero con un par de chavales diestros en eso de las computadoras el problema quedó resuelto.

Pronto la mayoría de los empleados  disfrutaban de la bondad de un ancho de banda lento pero suficiente como para actualizar sus perfiles en las distintas redes sociales a las que pertenecían.

De repente se dejaba ver un tumulto de personas alrededor de un escritorio, leyendo una presentación en powerpoint y riéndose hacia adentro para no llamar tanto la atención,  José se acerco lentamente para ver el motivo del tumulto y al darse cuenta grito lo siguiente.

-Los jefes cometieron un error en meter estas estúpidas máquinas, ahora ustedes se distraen mucho y el trabajo no sale a tiempo ¡Dejen de perder el tiempo en esas pendejadas y pónganse a trabajar!

Todos se quedaron desconcertados ante semejante muestra de ira, cabizbajos regresaron a sus lugares y se pusieron a trabajar, no sin antes checar sigilosamente sus perfiles en busca de nuevos comentarios.

Todos entendían que José se había vuelto un viejo amargado desde que las computadoras entraron a la oficina, alguna vez argumentó que se sentía inseguro de tener información en su computadora por aquello de que es posible que alguna persona pudiera ingresar a ella y obtenerla fácilmente pero el pináculo del problema ocurrió cuando los medios mismos ventilaban la teoría de que secuestradores seleccionaban a sus víctimas tras ver sus perfiles en comunidades virtuales.

Al otro día se podía ver a José por entre los escritorios dejando propaganda que el mismo había hecho para incitar a dejar de usar las famosas redes sociales.

Un día cuando José se fue a comer sus compañeros de trabajo quisieron gastarle una broma, abrieron una cuenta de myspace con su nombre y lo llenaron con datos ficticios, fotomontajes cachondos y agregaron a tantos contactos como pudieron, ninguno de ellos imagino la terrible consecuencia que esto tendría.

Cuando José llego y vio lo que su navegador le mostraba musitó algo inentendible y agachó la cabeza, después de eso apagó su computadora de botonazo, se puso de pie y se marchó sin decir nada. Nada de nada.

Al principio todo eran risas y chistes, decían que quizás había ido a comprar una computadora para su casa y estar siempre conectado a myspace haciendo ciber novias a diestra y siniestra, sin embargo todo cambió después de que el jefe de departamento preguntó si alguien sabía algo de José.

-En más de 20 años había faltado solo una vez por medio día, para asistir al entierro de su esposa, esto es por demás extraño.

Alguien que en teoría tenía al menos cierta relación laboral con él fue a buscarlo a su casa por orden del jefe de departamento, pero este no obtuvo respuesta alguna a los llamados a su puerta. Preguntó a los vecinos y estos dijeron que no sabían nada, pero que hace algunos días habían escuchado algunos gritos.

El jefe de departamento dio parte a la policía de esto y de inmediato enviaron a una patrulla con instrucciones para irrumpir en la propiedad de José y buscar alguna pista que facilitara el paradero del mismo.

Cuando los policías entraron a la casa de José un horrible hedor les golpeo la cara, poco faltaba para que fuera visible,  con mano cubriendo nariz y boca y con una linterna en la otra se adentraron en la casa, las paredes tenían leyendas con lo que parecía ser sangre.

Lárguense de aquí

Dejen de seguirme

¿Porque yo?

Callen ese maldito ruido

Ya están aquí

Llegaron a lo que parecía ser la habitación de José donde el olor era aún más insoportable, su ventana estaba cubierta con cartones, muchos cartones y su cama estaba llena de ropa.

Los oficiales, por instinto se dirigieron al closet, ahí hicieron el macabro hallazgo.

-¡Su puta madre!

Exclamaron mientras veían el cuerpo de José en posición fetal con una expresión de miedo en el rostro y el cuerpo lleno de cortadas.

Suicidio, decía el reporte policiaco, pero en los alrededores las malas lenguas decían que había muerto de miedo. De pinchi miedo.

8 jun 2009

Mal de ojo

La ruta de microbús del lugar donde vivo debe de tener como 3 microbuses solamente, lo deduzco porque se tardan una eternidad en pasar. Cierto día iba yo caminando a la parada y faltándome una cuadra para llegar que veo pasar el pinchi micro en chinga, eso solo determinaba un escenario, yo parado en una esquina durante media hora o más esperando el pinchi micro.

En esos casos ya ni llorar es bueno, porque se arruga uno y el hígado se hace piedra y nomás termina amargado. Así que me senté en la banqueta, me puse mis audífonos para escuchar mi ruido del demonio  y me puse a ver como pendejo los carros pasar, uno tras otro.

Hubo un momento de increíble casualidad en que la pista que escuchaba llego a su fin y quedé indefenso ante el ruido ambiente del lugar donde estaba,  no me había dado yo cuenta de que justo detrás de mí había un par de señoras hablando,  y ahí fue cuando escuché aquella frase que tanto me castra.

Mal de ojo.
El morbo y curiosidad me hicieron poner pause a mi reproductor.

A mí no me gusta creer en nada sobrenatural o paranormal sin embargo les tengo cierto respeto a esas chingaderas. Hablo de fantasmas, posesiones y demás. Lo que si me encabrona es escuchar cosas como maldiciones, encantamientos, maldeojos y demás menesteres por el estilo. Me caga.

 

-Dicen que encontraron una mona escondida en la sala de la casa.

-Hijole, eso ha de ser el motivo de las desgracias de la familia.

-Yo le dije que la quemara, hasta entonces el trabajo dejará de funcionar.

-Ay qué bueno, fíjate como nos ha dado en la madre la muñeca esa.

-Sí, también le dije que llevaran al párroco para que bendijera todos los cuartos de la casa, para que quede todo bien.

-Que bueno,  yo conozco un señor que hace limpias en una ranchería aquí cerca, también le voy a comentar, quienquita y pueda venir a hacer algo.

 

Después de todo eso, decidí, demasiado tarde según creo, volver a poner play a mi reproductor y escuchar de nuevo mi ruido infernal.

Mi vida no atraviesa por el mejor de sus momentos actualmente, yo sé que no es cuestión de suerte ni nada de eso, tampoco me imagino culpando a una muñeca objeto de algún trabajo de embrujamiento o algo así por lo culera que a veces parece la vida, no, cada quien  es culpable en mayor o menor medida de la mayoría de  los problemas que se le atraviesan,  todavía no quiero creer en que existen cosas así de extraordinarias, todavía no.

1 jun 2009

Bailó Bertha.

Si, es tu primer día de trabajo, un apretón de manos con tu jefe, un paseo por las instalaciones del edificio y por fin llegan hasta la puerta de la que será tu oficina, enfrente hay un escritorio con una mujer atractiva detrás, es tu secretaria, un bizcocho que lleva por nombre Bertha y quien jugará un papel importante por el resto de tu vida.
La puerta de tu oficina es de cedro rojo, tiene una placa elegante en dorado que se lee como sigue:
                                                         “XIX ayuntamiento de algún lugar”
                                                            Secretario de seguridad pública
                                                                 Licenciado Fulano de tal.  
Entras en tu oficina, es grande y moderna, hay un conjunto de muebles hechos con caoba, esto de inmediato te regresa a tu niñez, cuando te bañabas a jicarazos en aquella vieja y pequeña casa de ladrillos, el shampoo que usabas era de caoba e invariablemente siempre gritabas ¡shampoo! Para que tu madre entrara al baño a darte una ración, la vida era difícil y no podías darte el lujo de desperdiciar.
Cuando vuelves de tu viaje a tu recóndito e impensable pasado, sigues con tu asombro al conocer tu oficina, te quitas los zapatos para disfrutar de la alfombra y la estática con tus calcetines, es mejor que una mañana de 25 de diciembre en busca de regalos. Un par de libreros repletos de la historia jurídica de México, las leyes que dictan la constitución política mexicana y una serie de tratados internacionales sobre justicia, pero hay algo más interesante aún, un par de botellas de vino que ves como verías a un par de mujeres coquetas, una sonrisa semejante a la del grinch se dibuja en tu rostro y te dispones a probar un poco de gloria, tu primer día de trabajo es suficiente motivo para festejar.
El teléfono suena y arruina tu momento de relajamiento y festejo, al otro lado de la bocina esta Bertha, te comunica con el comandante de la policía municipal, la razón de la llamada es solo para presentarse y ponerse a tus ordenes, además de agendar una presentación con los elementos de las fuerzas policiales de la ciudad, en tu vida habías conocido el poder de esa manera, la llamada termina.
Después de eso llaman a la puerta y otorgas el permiso para entrar.
Una fina imagen se contornea por el umbral de tu oficina, Bertha, en un traje sastre impecable, unos tacones muy elegantes y unos lentes de armazón negro cautivan tu mirada.
-Licenciado, tenemos café, té y jugo, ¿le ofrezco algo?
Tus piernas en mis hombros, piensas.
-Gracias Bertha, te aviso en un rato, ¿bien?
-Claro licenciado.
Y se va sabiendo que los próximos 2 segundos tu mirada estará en su trasero.
En adelante los días se tornan monótonos en la oficina, cada mañana a eso de las 8:05 pasas por el pasillo y pones en mute a Bertha mientras te da los buenos días para imaginarte que te pide que la revientes de placer, en tu oficina diariamente te esperan una serie de problemas que debes solucionar, la honorable dependencia para la que trabajas está inmiscuida en problemas de honestidad y corrupción, desde que llegaste a la silla has tratado de solucionar eso, pero no es tan fácil como contratar a un buen agente de publicidad y relaciones para después sentarte a tomar una cerveza.
Te das cuenta de que ir en contra del sistema es una mala idea, y no hay otra opción que ser un engranaje más del mismo.
Hace un par de años te encontrabas en una cena con políticos de cuello blanco, tu derecho de admisión fue tu premio al valor del estado por ser un ciudadano ejemplar y desempeñar un trabajo a prueba de irregularidades en un departamento de la secretaría de seguridad, hoy tienes a tu cargo a una red de policías corruptos y disfrutas de una sesión de delicioso sexo con Bertha en un hotel de paso mientras que tu esposa piensa que estas en uno de tus tradicionales jueves de póker con ex compañeros de la universidad. Tu vida ha cambiado mucho.
Un domingo de cruda llega a tu sacrosanto hogar un individuo a bordo de una camioneta último modelo, se baja con un maletín metálico y dice que ha venido a proponerte el negocio de tu vida, entran a tu estudio que es donde generalmente hablas de “negocios” y te dispones a escuchar.
-Es fácil, mi jefe solo quiere un poco de seguridad para que sus negocios funcionen, no harás nada que el resto no haya hecho ya.
Aquí viene una decisión importante en tu vida, hasta ahora has destruido tu moral en silencio y probablemente cualquier persona pueda calificarte de escoria de la sociedad, sin embargo, hasta ahora no habías tenido a un pendejo en ropa de rancho y con una pistola con chacas doradas pidiendo por seguridad muy bien remunerada.
Tu respuesta no podía ser otra.
Un día regresas del hotel de paso por una vía rápida, un par de camionetas te emboscan y se bajan 4 tipos con pasamontañas, no te queda más que disfrutar del concierto de percusiones, tu vida termina.
Todo se va a la mierda, bueno no, mejor dicho, todo se queda, tu oficina, tu puerta, las botellas, bailó Bertha, todo, menos tu, tu si te vas a la mierda.
Al otro día, el personal de intendencia desprende la placa con tu nombre de la puerta y lo hecha en un cesto de basura, tu jefe entra a la oficina tomando del hombro al que será el nuevo secretario de seguridad pública.  


25 may 2009

Línea de tiempo.

1 año, aprendí que para comer solo tenía que llorar hasta que a mamá viera llegar.
2 años, aprendí a caminar por la vida.
4 años, aprendí que con dinero se compra. 
5 años, cuando aprendí a amarrarme los zapatos.
6 años, me enamoré de mi maestra.
7 años, me enamoré de Lupita.
8 años, aprendí que es mejor no enamorarse.
10 años, no todo es fútbol
11 años, las mujeres también se tiran pedos.
12 años, aprendí a hacer manualidades.
13 años, aprendí a tocar guitarra.
14 años, aprendí que la escuela es para tontos.
15 años, aprendí que es mejor escuchar a mamá y que era mejor seguir con la escuela.
16 años, aprendí que a veces es bueno enamorarse.
17 años, aprendí a fumar.
18 años, aprendí que los viejos no siempre tienen la razón.
19 años, me dispuse a buscar un árbol que diera tortillas y frijoles para callarle el hocico a mi padre.
20 años, aprendí que trabajar y estudiar está cabrón.
21 años, encontré a la mujer de mi vida.
22 años, no todo es lo que parece, no era la mujer de mi vida.
23 años, a la mejor mi padre no es tan pendejo.
24 años, el alcohol en exceso es malo.
25 años, cuánto tiempo ha pasado.
26 años, maldito él varón que confía en el hombre.
27 años, aprendí que no todo es perfecto, ni ella.
28 años, aprendí que la vida es playera y no hay que hacerla tanto de pedo.
29 años, el viejo tenía razón.
30 años, aprendí que la crísis de los treinta es una mamada. 
31 años, aprendí que no hay cosa peor que llegar a viejo y jodido.
32 años, aprendí que todos los matrimonios tienen problemas.
33 años, aprendí que los consejos de mi padre son buenos.
34 años, todo lo que sube tiene que bajar.
35 años, ya no soy el mismo chamaco de antes.
36 años, todos los días se aprende algo nuevo.

En mi aniversario 37 me he dado cuenta que independientemente de mi formación académica, he aprendido muchas cosas a lo largo de mi vida, suficientes como para poder decir “Le quieres dar misa al padre” cuando alguien quiere impresionarme con alguno comentario prepotente.
Después de todo, más sabe el diablo por viejo que por diablo.

18 may 2009

Con ojazos de amor

No hay nada mejor que ver algo o alguien con ojos de amor, porque no es que se omitan los defectos sino que se minimizan y luego el amor hace la parte noble: maximizar las virtudes. Por favor, alce la mano y lance una maldición el que no adore las mieles de esa droga.

En los niños, cuyo planeta gira en una órbita que luego les será desconocida, los ojos de amor le dan la magia al juguete viejo, jodido, al que le falta un ojo, al que no jala ni teniendo baterías, el que fue cercenado por el perro (malditos descuidos) pero que tiene poderes incomprensibles para el resto de la humanidad. Un juguete con el que se entabla una relación sencilla o compleja pero indudablemente deliciosa.

Los años pasan y el juguete se archiva, se arrumba, se recuerda con nostalgia en medio de la peda o de la conversación común, a la hora de la comida, con 4 horas por delante dentro de una empresa mediana en un puesto que fue malísimo desde el principio pero era, digamos, la oportunidad que esperabas. 

Porque, sí, muchos miran con ojos de amor a sus trabajos: un jefe ojete, compañeros gandallas, sueldo miserable y una secretaria calienta-huevos con la que juran han tenido -cof, cof- avances. Así y con todo, le encuentran virtudes al encierro mientras sus esposas, sus hijos y la amante de tetas caídas saben perfectamente que ese trabajo es una auténtica mierda. 

-En Diciembre me salgo, en Diciembre... 

Nunca se salen porque en secreto (o tal vez ni tan en secreto) aman la comodidad que les ofrece ese trabajo, aman el lugar estancado en el que se mueven seguros y prefieren pudrirse ahí que levantar el mentón y arriesgarse a recibir los vergazos que hay del otro lado.

Y si de golpes contundentes hablamos, no hay zona más fangosa para recibirlos que el mirar con ojos de amor a otra persona. Puto ataque de endorfinas, puto vuelco de la realidad, pues resulta en lo mismo o en cosas peores: sabes que la fulana en cuestión es pendeja o fea o tiene un halo maligno rodeándole la cabeza, y sin embargo meterías los huevos al fuego por ella, porque es Jessica y tú eres Bart.

Tiene lo que buscabas y ahora está ahí, contigo, en el área de comida de una plaza dominguera. Algo te dice que todo acabará mal, que te hará daño, pero de un chanclazo acabas con el ruido de ese estúpido grillo. Sonríes con un gesto que se parece a la victoria.

En esos paquetes de felicidad, la fecha de caducidad es muy cercana. Cuando adviertas que la imagen que te creaste de la fulana se parece cada vez menos a la fulana en sí, las cosas comenzarán a desmoronarse.

Luego la culparás y le dirás "¡carajo, te desconozco!" a sabiendas (o tal vez ni tanto) de que el error fue tuyo desde el principio, pues idealizar es genial pero tiene sus consecuencias.

Entonces, en medio de ese dolorcito en el estómago, extrañarás la realidad de la magia de tu juguete arrumbado, extrañarás tener una relación sencilla o compleja pero indudablemente deliciosa. Luego, para bien o para mal, esa órbita te será desconocida de nuevo.

El texto es de Caníbal, no hay más que decir.

11 may 2009

Motivante.

10 nov 2008

Presentación

Me llamo Rich y soy un demente desde que tengo uso de razón, porque el hecho de que sea un demente no significa que carezca de razón.
Nací en una pequeña ciudad en el noroeste del país, crecí en una colonia de clase media baja con todos los adornos que te puedes encontrar en un lugar como ese, desde niños vagos que se bañan en los charcos ocasionados por las lluvias, vecinas putas de profesión, vendedores ambulantes y tienditas en las esquinas.
A los 8 años me informaron que el niño que era mi mejor amigo y compañero de clases había muerto, para sorpresa de mis padres la noticia no ocasionó reacción alguna en mi, pude ver en sus ojos esa sensación de incredulidad y miedo cuando les dije de una manera muy fría que algún día tenía que pasar y que la vida no duraría para siempre, después de eso le pedí a mi papá dinero para comprar un helado.
El tiempo siguió su curso y después de años, una tarde sentado afuera de mi casa imaginé ver pasar decenas de días frente a mis ojos, con sus respectivas albas, crepúsculos, noches estrelladas, lluviecitas piteras, lunas de octubre y crudos inviernos decembrinos. El tiempo había pasado y yo ya tenía muchos pelos en la entrepierna y axilas, voz de pito y ganas de irme a Alaska a pescar Salmón y ganar muchos dólares para sacar a mi novia (quien también ya tenía pelitos en la entrepierna) de casa de sus abuelos y coger como dios manda, 4 ó 5 veces al día.
Después me di cuenta que no quería todavía estar amarrado a una mujer, y que 4 ó 5 palos al día durante 3 ó 4 años no valían (de momento) el yugo que tendríamos puesto sobre nuestra humanidad hasta que la muerte nos separara, ahogando algunas de nuestras ilusiones, ideas y planes de vida.
Un poco después murió mi padre, el día de su entierro estaba lloviendo a cántaros, factor que me favoreció porque la lluvia sobre mi rostro camuflajeó el hecho de que no derramé lágrima alguna, y me ahorró la explicación de la relatividad de la vida y lo natural del fenómeno de la muerte a quien se le ocurriera cuestionar mi temple elegante e insensible. La muerte de mi padre no me fue indiferente, simplemente no pienso llorar a recuerdos que son solo eso, recuerdos.
Más adelante entré a la universidad, a la licenciatura en filosofía, nunca fui un apasionado lector ni mucho menos, tampoco recuerdo cuando empecé a escribir, a mi edad, mi madre escribía poemas para el periódico local, había leído ya decenas de novelas clásicas y había ganado concursos nacionales de oratoria, yo a duras penas había leído el principito, un par de ejemplares de condorito y algunos de Reader’s digest, esas revistas que están hasta debajo de las piedras junto con un Atalaya. También había leído y visto las novelillas esas de historias del Coitorreo y las trabajadoras del talón, mismas que inspiraron mis primeros trabajos manuales, pero supongo que eso no aporta nada relevante a mi formación literaria.
A veces siento un vacío enorme en mi vida, lejos de estar medio vivo, a la expectativa de cosas relevantes, juzgando las acciones de los demás, y refutando todas las acusaciones a mi patética realidad, el que esté libre de pecado que tire la primera piedra, dicen por ahí.
El que vende caras cada una de sus gotas de agua salada, el que imagina su muerte cada vez que ve un cristal roto, el que divide los palos en coger y platicar con cigarro en mano, el que disfruta cuando le ofrecen estudiar la primaria y secundaria abierta por sentirse subestimado, el dueño de un morbo de grandes dimensiones, el que disfruta ver a la gente mientras fuma y la sensación de que los cigarrillos fueron forjados por los mismísimos dioses después de coger, ese soy yo, Rich, y los lunes son míos en cuentaletras.